Carilda Oliver Labra, poetisa da Pátria Grande

12 de Junho de 2019, por Gentila da Cunha


"Si alguna vez Matanzas olvidara nombrar la silueta de los puentes, las olas de la Bahía, los bancos del Parque Liberdad, el viejo Teatro Sauto, las galerías y los patios coloniales, los antiguos y nuevos edificios, las plazas, las gentes, las calles, los ríos y hasta la misma vida de la ciudad, con sólo decir Carilda todo fuera poética y maravillosamente reconocido, sin decir absolutamente nada más." 
Fidel Castro (2003)

Carilda Oliver Labra (Matanzas, 6 de julho de 1922 - Matanzas, 29 de agosto de 2018) foi uma importante poetisa cubana, laureada com diversos prêmios literários, entre eles o Prêmio Nacional de Literatura, o mais alto galardão que se outorga a um escritor em Cuba. 

Conhecida como la novia de Matanzas, Oliver tornou-se uma lenda em sua terra e transcendeu as fronteiras da pequena ilha caribenha com sua poesia. Com mais de quarenta livros publicados, deixou um importante legado para literatura poética da América Latina. 

Graduou-se em Direito em 1945, exerceu a profissão de advogada até 1959. Formou-se também em letras, trabalhou como professora de idiomas, artes plásticas e bibliotecária. No entanto, foi na poesia que Carilda encontrou sua grande paixão: “No hubiera querido ser en esta vida, otra cosa que no sea poeta”

Fredo Arias De La Canal, autor do livro Antología De La Poesía Heroica y Cósmica de Carilda Oliver Labra, a definiu como uma Deusa na ilha atlântica de Cuba, surgida para tutelar com o seu canto, os heróis de Sierra Maestra cujos nomes estão gravados em seus poemas que lhes darão glória imortal à posteridade. 

Gabriela Mistral, ao conhecê-la, a classificou como "a melhor sonetista da América" logo que seus versos começaram a ser publicados além das fronteiras de Cuba.

Seu primeiro livro, Prólogo Lírico, foi escrito no centenário casarão da família, localizado na Calzada de Tirry, 81 (endereço que serviu de título para um de seus conhecidos livros e que ganhou fama nacional e internacional) publicado em 1943. No entanto, é no livro Memoria de la fiebre (1958) onde está o mais célebre de todos os seus poemas: "Me desordeno, amor, me desordeno" , um soneto ardente e extremamente musical que leva o leitor ao impulso e acende o desejo; é composto por versos que marcaram profundamente a carreira de sua criadora e converteram-se em uma referência popular da poesia cubana.

O amor físico, o erotismo, o corpo feminino e a liberdade de escolha foram temas frequentes na obra de Oliver e escandalizaram a conservadora sociedade de sua época. "Muy jovencita escribí el tal 'Me desordeno' y la gente siguió desordenándose por su cuenta, pero me han echado la culpa a mí de todo" recordava a poetisa matancera.

Na década de 1940, Oliver Labra conheceu Fidel Castro na Universidade de la Habana, quando ambos eram jovens estudantes de Direito. Anos depois, ao saber que Castro havia se tornado um guerrilheiro e que lutava contra a ditadura de Fulgêncio Batista, escreveu Canto a Fidel e o enviou à Sierra Maestra através de um homem chamado Rolando.

"Yo era dibujante y tenía un papel que no se transparentaba del todo, pero era resistente. Me acuerdo que le quité cuatro estrofas al poema cuando lo fui a enviar, porque era muy largo y en la forma que se iba a enviar, no podía ser tan extenso; en una parte copié la mitad del Canto y en la otra, la segunda mitad, porque Rolando lo iba a llevar en las botas, específicamente entre las suelas y las plantillas. Lo reescribí tres veces, porque no sabía calcular e iba reduciendo la letra. Años después supe que a ese hombre lo mataron antes de llegar a la Sierra, pero logró enviarlo" relata Carilda em entrevista para revista eletrônica Juventud Rebelde.

A década de 1950 foi muito produtiva para a jovem poetisa que já gozava de reconhecimento literário e era considerada a musa de Matanzas: publicou Canto a la bandera (1950) Canto a Martí (1953) Canto a Matanzas (1955) e Mamoria de la Fiebre (1958). No entanto, após a vitória do Movimiento 26 de julio em janeiro 1959 e mesmo sendo declarado o seu apoio à revolução, os livros de Carilda sofreram veto do novo regime e só voltaram a ser publicados em 1979.

Apesar de terem maior reconhecimento os poemas de inclinação amorosa, sentimental e erótica, é fundamental destacar a poesia de caráter social que Carilda dedicou ao processo revolucionário, comprometida com a transformação social e rebelde a todo tipo de injustiça. É nela que a poetisa cubana demonstra todo o seu patriotismo, gratidão aos mártires que lutaram pela liberdade do povo e comprometimento com o seu momento histórico.

"Los versos no se han de hacer para decir que se está contento o se está triste, sino para ser útil al mundo, enseñandóle que la naturaleza es hermosa, que la vida es un deber."

"El artista debe reflejar fielmente en sus testimonios nuestra época, estimular y propiciar con su obra la lucha por los derechos inalienables del hombre, la libertad, la justicia social."(Oliver Carilda, 1980)

POESIA CÓSMICA 

En la cama y en la mesa:
de tarde, por la mañana
(yo inventando una manzana
y tú azul, como sorpresa),
alegremente me pesa
con su rápido destello
un punto redondo y bello:
tu boca que la pusiste
medio lenta, medio triste,
por mi cuello, por mi cuello.

(Fragmento do livro Libreta de la recién casada)

ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa del veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

EL MAR

Como en un lecho me tendí en el mar.
Hechizada por musgos y por linos
tuve acoso de brazos peregrinos
que me echaban las ondas al pasar.

Contra mi carne se batió el azar.
El agua-furia, vértigos y vinos-
se entretenía con los bordes finos
de mis caderas, blancas de esperar.

Entonces: grave, pálido, insereno,
llegaste como llega siempre el mar
y tu mirada me rompió este seno.

Ni Dios mismo nos pudo separar:
cuando una ola te volvía ajeno
entrabas en mis piernas con el mar.

TE MANDO AHORA A QUE LO OLVIDES TODO 

Te mando ahora a que lo olvides todo:
aquel seno de nata y de ternura,
aquel seno empinándose de un modo
que te pudo servir de tierra dura;

aquel muslo obediente pero fiero,
que venía de sierpes milenarias;
aquel muslo de carne y de me muero
convocado en las tardes solitarias;

aquel gesto al echarme en la locura;
aquel viaje al amor, de mi cintura;
aquel gusto en la piel a lirio extraño,

aquel nombre pequeño bajo el nombre,
aquel pecado de volverte un hombre
en el vicio feliz de hacerme daño.

MUCHACHO

Muchacho loco: cuando me miras 
con disimulo de arriba a abajo 
siento que arrancas tiras y tiras 
de mi refajo.

Muchacho cuerdo: cuando me tocas 
como al descuido la mano,a veces, 
siento que creces 
y que en la carne te sobran bocas.

Y yo: tan seria, tan formalita, 
tan buena joven, tan señorita, 
para ocultarte también mi sed

te hablo de libros que no leemos, 
de cosas tristes, del mar con remos;
te digo: usted…

CARTA II

Llueve contra la tarde y tu retrato.
La mariposa enferma su alegría.
Sobre el tintero se quedó vacía
la pluma con que escribo. Duerme el gato.

Miro para la sal, para el zapato,
para la tarde que se pone fría...
Nada me pertenece. Se diría
que el cielo se ha mudado por un rato.

Como la brisa reza y el mar arde,
las muchachas que están bajo la tarde
se sonreirán en todos los espejos.

Como es domingo, como nadie llora,
yo echaré diez claveles en la hora
sin acordarme de que tú eres... lejos.

ESTO

Un corazón que nubla sus señales,
una mirada azul velando rosas,
un pie para morir, y muchas cosas
tranquilas en amor, elementales.

Sin lágrimas que pudra sus cristales,
sobre un montón de fiebres dolorosas,
una muchacha así: con mariposas,
quedándose entre músicas cordiales.

Y con esa piedad casi de nube
por todo lo pequeño que no sube,
deteniendo la luz frente a su nombre.

Una muchacha así, en cualquier lugar,
o preferiblemente junto al mar.
Una muchacha así queriendo a un hombre.

SEIS DE LA TARDE Y DEL ORO

Seis de la tarde y del oro.
La arena como mojada
por una blancura alada.
¡Si llego a tocarla, lloro!

Alma y nube conversando 
de cosas que no sabemos;
agua pasando y pasando
agua sin peces ni remos.

La arena junto a la ola.
Caracoles en mi saya...
La playa sola, muy sola,
la playa como una playa.

Tarde eterna, tuya y mía. 
La luz yéndose por ramos.
Una estrella que venía.
Ni siquiera nos besamos.

YO COCINÉ TU CORAZÓN DE FIERA

Yo cociné tu corazón de fiera
y el alma mía te servió su clavo.
Ahora hay un dolor que nunca lavo, 
ya no filtra en nosotros primavera.

Con algún lápiz me manejo el luto
y voy al cementerio y cojo llamas;
mi amor, que se ha bajado de las camas,
asume cada noche el absoluto.

Por eso te nombro (casi creces 
en la acera con plovo algunas veces).
Otro martes al fin está lloviendo.

Ay, razono, comercio, trago espina,
y unas ganas de amante y de asesina
me tumban sobre ti, muerto tremendo.

TINTA DE LOCURA

Apenas te prendes de mi seno
no sé si amamanto a un hijo o me desquicia un amante;
no sé si el mundo está dando vueltas,
si soy miserable o reina.

Cuando cierro sobre ti como una puerta trágica
tú crees que amaneció;
yo, en cambio,
descubro que estamos tentando los infiernos,
que eso que gorjea celebrándonos es un ave siniestra,
que tanta luz presagia el rayo.

Sé sordo, mudo, ciego.
Mátate esos labios en los que estoy resucitando,
córtate esas manos;
no me claves.
Sólo puedes perder lo que no tienes.

RAZÓN DEL SUEÑO

No es el modo casual con que caminas,
ni el dibujo inexacto de tu mano:
es tu ruda tristeza mal vestida
quien se pone de acuerdo con los astros...

Cansado de nacer para los ángeles,
tienes todo el dolor de la ceniza.
Alarma cotidiana de mi sangre,
pasajero rebelde de esta herida:
sucedes por adentro de mi carne
y dueles en el centro de mí misma...!

ANOCHE

Anoche me acosté con un hombre y su sombra.
Las constelaciones nada saben del caso.
Sus besos eran balas que yo enseñé a volar.
Hubo un paro cardíaco.

El joven
nadaba como las olas.
Era tétrico,
suave,
me dio con un martillito en las articulaciones.
Vivimos ese rato de selva,
esa salud colérica
con que nos mata el hambre de otro cuerpo.

Anoche tuve un náufrago en la cama.
Me profanó el maldito.
Envuelto en dios y en sábana
nunca pidió permiso.
Todavía su rayo lasser me traspasa.
Hablábamos del cosmos y de iconografia,
pero todo vino abajo
cuando me dio el santo y seña.
Hoy encontré esa mancha en el lecho,
tan honda
que me puse a pensar gravemente:
la vida cabe en una gota.

MADRIGALES

III

Esa boca que sale de paseo
con su hambre de amor, totalitaria;
esa boca que fuma y canta un aria
me recuerda a la luz en el deseo.

Esa boca, tan dulce, que bojeo,
bien parece una fruta imaginaria;
esa boca de carne planetaria
que me obliga a temblar con su aleteo.

Esa boca lujosa, hospitalaria,
donde pongo las nubes que recreo,
tiene suaves delirios de vicaria

y chispazos de nunca en apogeo.
Es por eso que, apenas la poseo,
al besarme se vuelve una plegaria.

RECADO

Amor, amor de aquí : pásame el brazo
por la cintura. Amor, toca esta frente,
di una frase vulgar, casi inocente,
ríe, ríe después... Tengo un retazo

de sol bajo la tela de mi hombro.
Arráncalo de ahí, dáselo a un nido.
Llora como si ya te hubieras ido,
y cállate en el punto en que te nombro.

Amor, amor, ¡sujétame esta gota!
(¿Verdad que se parece a la mar rota?)
mi corazón para la luz se cierra.

Al sur de todo vengo abandonada.
Deténme: estoy muriéndome por nada,
arrepentida de mirar la tierra.

HAREMOS UN DISPARATE (fragmento)

Esta tarde
estabas de memoria en el frío.
Te hubiera profanado con mis senos,
y sin embargo,
ya ves,
sólo te escribo.
Sí, hoy callabas,
aproveché tu silencio,
hice mentiras y te las puse en la lengua quieta,
y tú, pues, sin saberlo,
dijiste:
amor mío.

TE BORRARÉ

Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco;
te borraré con una lágrima importante
o un gesto de descaro.

Te borraré leyendo metafísica, 
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;...
con una tos o un cárdeno minuto.

Te borraré con el vino de los locos,
secándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.

Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o con la muerte;
!aunque me haga monja o me vuelva puta!

II Soneto por una despedida (fragmento)

Yo soy lo mismo que el dolor: me tocas
con el índice cósmico del canto
y se me asoma un vértigo de llanto
que desordena espumas en las rocas.

EL CANTO

Rómpanme los vestidos, quítenme la locura,
pulan con ese látigo mi sitio de estar sola,
tráiganme los infiernos, pongan mi cama dura;
no temo a los tiranos ni al cáncer ni a la ola.

Déjenme sin pecado, sin sol, sin biblioteca;
ya huérfana de todo no sentiré ni tedio.
Escóndanme ese pan, claven mi boca seca:
nada podrán hacerme que no tenga remedio.

No importará la cárcel porque bebí delirio,
hasta en el mismo polvo suele nacer el lirio,
ninguna muerte sabe podrirme la mañana.

Mi corazón no tiene gravámenes ni dueño.
Nunca podrán quitarme el ala con que sueño.
Y seguiré cantando cuando me dé la gana.

POESÍA HEROICA

CANTO A FIDEL 

No voy a nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
-penosa luz diferente-,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uva:
voy a nombrar toda Cuba:
voy a nombrar a Fidel.

Ese que para en la tierra
aunque la luna lo hinca,
ese de sangre que brinca
y esperanza que se aferra;
ese clavel en la guerra,
ese que en valor se baña,
ese que allá en la montaña
es un tigre repetido
y dondequiera ha crecido
como si fuese de caña.

Ese Fidel insurrecto
respetado por las piñas,
novio de todas las niñas
que tienen el sueño recto.

Ese Fidel -sol directo
sobre el café y las palmeras-;
ese Fidel con ojeras
vigilante en el Turquino
como un ciclón repentino,
como un montón de banderas.

Por su insomnio y sus pesares
por su puño que no veis,
por su amor al veintiséis,
por todos sus malestares,
por su paso entre espinares
de tarde y de madrugada,
por la sangre del Moncada
y por la lágrima aquella
que habrá dejado una estrella
en su pupila guardada.

Por el botón sin coser
que le falta sobre el pecho,
por su barba, por su lecho
sin sábana ni mujer
y hasta por su amanecer
con gallos tibios de honor
yo empuño también mi honor
y le sigo a la batalla
en este verso que estalla
como granada de amor.

Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad.

Gracias por tu dignidad,
gracias por tu rifle fiel,
por tu pluma y tu papel,
por tu ingle de varón.
Gracias por tu corazón.
Gracias por todo, Fidel.

CANTO A MARTÍ (fragmento)

Martí, el milagroso,
el bueno, el rebelde, el audaz,
el maravilloso
el hombre tremendo que hacía la guerra por hacer la paz.
¿Qué fértil regalo, qué dolor rotundo
no estaba latiendo en su voz?
¿Quién quiso más adentro y profundo
que su honda palabra de espiga y de hoz?
...
Martí necesario,
vidente, dueño de las alas,
profeta buscando un sudario
de balas.

¡Qué gota de sangre la gota primera,
como una amapola naciendo,
como un corazón de bandera
tremendo... !
Dos Ríos,
el campo tocado por duelo inmortal,
se quedó de pronto con nidos vacíos
y flores de sal.

Tu palabra siempre será la más viva, despierta campana.
Y las cañas leves, dulcísimas,
lentas han de saludarte
con su gracia hermana.
Dirán que regresas hermoso de todas las lóbregas rutas,
que tienes el alma más verde
qué todas las frutas,
que eres la luz tropical que no pierde
resplandecimiento viajando por grutas;
que estás... No te has ido: renaces del pan y del suelo.
Rezamos tu nombre, Martí;
Tu sombra es la sombra del cielo
y las rosas blancas ya huelen a ti.

TÚ ERES MAÑANA

Canto al joven puño ardiente
que da guerra y armonía:
lo mismo hace poesía
que se alza combatiente.
Juventud, pan esplendente
que disimula la piel:
¡cómo ganas el laurel
cuando los muchachos nuestros
-milicianos y maestros-
aprenden bala y papel!

¡Qué gusto da ver los modos
con que cuidan la bandera!
Trastornan su primavera
cortando cañas, ay, todos
ensucian botas y codos;
no importa la hierba mala,
ni piedra en que se resbala,
ni surco entre fango, lejos,
ni sol quemando pellejos,
porque el cuerpo tiene ala,

cumple luz, para centella,
vuela sin amo y sin norma.
Juventud: eres la forma
del amor, mágica huella;
firmas con sed, das estrella.

Soldado, obrero, estudiante
vienes delante, delante;
entras cantando al honor
y te florece el sudor
como una perla importante. 
Siempre fue joven la mano
que esgrimió pluma o espada;
con disparo y con balada
se desmorona un tirano.
Noche, tarde o más temprano,
ármate de libro fiero;
pero ten pronto el acero
y si la palma se inquieta
haz el verso del poeta,
usa el rayo del guerrero, 
Juventud: regalo verde,
fiesta de todo, absoluta;
lo mismo es nueva la fruta
que el sueño que se nos pierde.
Saludable y alta, muerde
con furia, alegre salpica.
Juventud, pólvora rica,
hambre de siempre en las venas:
¡rompe, rompe las cadenas,
goza, baila, reivindica! 
Me vas faltando y te adoro
como a vida que se va.
No asumo tu gracia ya;
pero aunque voy sin tesoro
no lamento, no deploro
pues te agarro dulcemente
cuando algún adolescente
me echa risas en la cara
y al bañarme su agua clara
torno a beso de repente. 
Uses pincel o martillo,
toques piano o guíes tanque,
no habrá nada que te arranque
la justicia en el gatillo.
Sé siempre dueño sencillo
del amor en general.
No hagas daño, no hagas mal;
canta, lucha, ve a la escuela;
sé la estrella que desvela
en el cielo universal. 
Juventud: salta a la calle,
destruye sogas y mitos.
Tú eres mañana... Infmitos
soles verás en el valle.
¡Que nunca un miedo te calle,
que no te encuentre el reptil,
que -militar o civil-
no comas los corazones,
que sostengas relaciones
con la rosa y el fusil!

ERNESTO GUEVARA, TÚ

La vicuña, el ventisquero
te vieron nacer total;
argentino, vertical
Don Quijote, guerrillero.
No te importaba el dinero.
La libertad era el agua
para tu sed. Aconcagua
de América y su indio triste.
(¡Ay, cuántas veces tosiste
en un bohío de yagua!) 
Saben el Plata y la Sierra,
saben la Pampa y el Charco,
sabe el tango que machaco
con el son y hago tu tierra,
que establecías la guerra
contra el mal y el poderoso.
Tigre perfecto en acoso
de tiranos y bandidos;
por salvar pobres y nidos
gastabas vena y reposo. 
Desde Oriente a Santa Clara
-boina, barba, Comandante,
médico, gaucho- adelante,
dando el pecho, al sol la cara
no hubo hiel que te amargara.
Luego el triunfo, la victoria,
tu marca eterna en la historia.
(¡Qué pluma vuelta laurel!)
La suerte siéndote infiel
y tú educando la gloria. 
En Octubre, al ver un río,
me da el tiempo casi oscuro
de la Quebrada del Yuro
y amparo tu cuerpo frío.
Entre sueño y desvarío,
estremecida, en secreto,
busco tu voz, tu esqueleto:
te pongo cabeza, brazos,
uno todos los pedazos
para guardarte completo.

Sin garrapatas ni piojos,
lavado de sangre y miasma,
libre al fin de asfixia y asma,
vienen de nunca tus ojos
y un horizonte de rojos
claveles funda el verano,
hombre del monte y del llano,
Ernesto Guevara, tú
vuelves del Ñancahuazú
con el futuro en la mano.