Colombia: derechas e izquierdas

17 de Abril de 2018, por Ricardo Sánchez Ángel


A Colômbia decidirá seu futuro no próximo mês de maio quando acontecem as eleições presidenciais. Depois de finalizado o processo de paz com as FARCs, a vida ainda não encontrou sua normalidade. Afinal, foram mais de 60 anos de luta e ainda existem outros grupos armados atuando, bem como os paramilitares. Uma coisa é o que diz o papel e outra é a vida mesma, com suas contradições e impossibilidades. No último mês de março já houve um processo eleitoral para a escolha de senadores e deputados no qual, inclusive, as FARCs participaram já como partido político garantindo alguns nomes tanto na Câmara Alta como na Baixa. 
 
Para as eleições do dia 27 de maio oito candidatos estão confirmados. 
 
Germán Vargas Lleras (Mejor Vargas Lleras)
Gustavo Petro (Colombia Humana)
Humberto de la Calle (Partido Liberal Colombiano)
Iván Duque (Centro Democrático)
Marta Lucía Ramírez (Por una Colombia Honesta y Fuerte Marta Lucía)
Piedad Córdoba (Poder Ciudadano)
Sergio Fajardo (Compromiso Ciudadano)
Viviane Morales (Partido Somos)
 

Abaixo, um texto de Ricardo Sánchez Ángel, da Universidad Nacional de Colómbia, no qual ele analisa as "cores ideológicas" dos candidatos.

En las elecciones del 11 de marzo ganó la distinción entre izquierdas y derechas, pese al interés de negar su actualidad con el argumento de que es una división que no se corresponde a los tiempos actuales y no ayuda a comprender la complicada sociedad contemporánea.

Sin embargo, los medios de comunicación califican a Iván Duque y a Germán Vargas como de derecha, y a Gustavo Petro de izquierda. Entre tanto, hay quienes declaran como panacea el centro político y otros ingeniosos, de tiempo atrás, hablan del extremo centro para mostrar su lejanía de las ideologías.

El centro es una categoría vacía en su neutralidad y, al carecer de contenidos, propicia el maquillaje de las reales intenciones. Es lo que ocurre con Fajardo, que se declara equidistante, el famoso “ni una ni otra posición”. Sin calumniarlo, él defiende los tratados de libre comercio, al igual que los grandes consorcios económicos.

Lo propio ocurre con Humberto de la Calle, prisionero de un Partido Liberal en extrema crisis. Sin identidad, de la Calle y los notables de ese partido renunciaron hace tiempo a la definición histórica del liberalismo como una “coalición de matices de izquierda”. Su fórmula vicepresidencial, Clara López, declaró que no es de izquierda. Al igual que Jorge Robledo, el escudero de Fajardo, hace lo propio.

No molestemos a estos personajes y aceptemos que son de centro, a condición que reconozcamos también que son de centro derecha, donde también están el Partido Conservador y el de la U. Declaro, por supuesto, que no es delito ni pecado estar en las derechas, como no es ninguna virtud estar en las izquierdas. Hay mínimos indispensables que se exigen a diestra y siniestra: respeto a la vida, con la disolución de los paramilitares, la condena a toda forma de violencia, respeto a los derechos y a las reglas democráticas. Es decir, abolir el extremismo: ni fascismo, ni estalinismo.

Las derechas en Colombia plantean la búsqueda de la paz por la vía militar, la pax americana. Es a lo que llama Vargas Lleras en relación con el ELN, mientras Duque echará atrás asuntos medulares de los acuerdos con las FARC. Si la diferencia histórica y analítica entre izquierdas y derechas, como lo propone Norberto Bobbio, es la prioridad que se le da a la igualdad con diversidad, ello subsiste. El programa de Duque y Vargas es el mismo: ¡enriqueceos! con el acelerador del modelo transnacional y neolatifundista. El uribato y el varguismo son las dos caras de la moneda de la derecha a la colombiana. ¿Apoyará esta opción Viviane Morales?

Fajardo y de la Calle son partidarios de mantener el sistema vigente, con cambios sin la hondura de las reformas estructurales y sin viraje en el modelo económico que exige a gritos la crisis nacional. Aunque, ambos apoyan los acuerdos de paz. A su vez, las cinco candidaturas mencionadas defienden una política internacional subalterna a los intereses de los Estados Unidos.

Gustavo Petro está ubicado en la izquierda. ¿Estará corriéndose al centro izquierda con la candidatura a la vice de Ángela Robledo? Su programa, que le ha dado altos dividendos electorales, tiene un acento igualitario y valoración positiva de las diferencias de raza, género y cultura (algo muy distinto al estatismo estalinista de la antigua URSS). Este político caudillista señala al neoextractivismo y al neolatifundio como causantes de las desigualdades y destrucción del ambiente. Está radicalmente por la paz, es afirmativo en convocar contra la pobreza y manifiesta su obediencia a las reglas democráticas. Sin antagonizar con Estados Unidos y la OEA, insinúa una política más autónoma en lo internacional. ¿Apoyarán la Farc y Piedad Córdoba esta alternativa?

La candidatura de Petro es resultado de su esfuerzo por interpretar el desespero de los desposeídos y ofendidos. El reproche que se le hace de ser populista es válido, a condición de enfatizar que su matriz es de izquierda, de la misma manera que Uribe es populista, pero de derecha. La distinción sustancial se mantiene.

La debilidad más clara de la propuesta de Gustavo Petro es su política exterior, por las tormentas que se avecinan en Nuestra América por la ofensiva de la derecha internacional, con Trump a la cabeza, y la resistencia del “pueblo de izquierda”.

 

Publicado en “Un pasquín” [edición 64, abril de 2018].