A Mike Pompeo no habría ni que recibirlo

27 de Janeiro de 2020, por Rafael Cuevas Molina

 

Carlos Alvarado (esq.), presidente da Costa Rica, com o Secretário de Estado Mike Pompeo.
Carlos Alvarado (esq.), presidente da Costa Rica, com o Secretário de Estado Mike Pompeo.

El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, salió de gira por América Latina con dos propósitos fundamentales: promover la candidatura de su carta incondicional en la Secretaría de la OEA, el señor Luis Almagro, y relanzar la cruel pero ineficaz política imperial de su país contra Venezuela.

Como es harto conocido, el accionar de Luis Almagro en la OEA no tiene parangón en la historia de esta organización. En un organismo creado, básicamente, para promover y defender los intereses de los Estados Unidos en la región, amparados bajo el acápite del panamericanismo, Almagro ha traspasado todos los límites del servilismo. Con un lenguaje procaz que ni en tiempos de la Guerra Fría se había escuchado, ha sido punta de lanza en la ofensiva norteamericana contra todos los gobiernos progresistas,  especialmente contra Venezuela, contra quién no ha escatimado epítetos furibundos.

Mike Pompeo ha tenido que salir a promover a este su fiel perro guardián porque no las tiene todas consigo. Los estados caribeños han promovido otra candidatura y México y Argentina ya anunciaron que no votarán por él. Así que don Pompeo ha tenido que montar su veloz corcel y salir a quebrar lanzas por su hijo predilecto.

Por otra parte, el señor Secretario de Estado tiene que apuntalar la política de su país respecto a Venezuela porque su supuesta carta ganadora, la que haría temblar al "régimen" de Caracas, quién le quitaría el sueño a Nicolás Maduro y devolvería el petróleo y todas las fabulosas riquezas naturales de este país al control norteamericano, el señor Juan Guaidó, no hay forma que dé pie con bola.

Quien debía desplazar al "usurpador" en un pispás, ya va para un añito de hacer todo tipo de shows políticos sin que nada le funcione. Ahí sigue Nicolás inaugurando complejos habitacionales, desarrollando el petro para sortear el feroz bloqueo gringo, profundizando la colaboración con Cuba y dirigiéndose al pueblo venezolano en multitudinarias concentraciones populares.

Mike Pompeo recaló en Costa Rica en donde, por su ubicación geográfica, añadió un puntito a su agenda: Nicaragua. Este país, declarado oficialmente miembro del eje del mal y, por lo tanto, promotor junto a Venezuela y Cuba de todas las desgracias que aquejan a este grupito de "países mexicanos", sigue siendo punto importante de la agenda norteamericana.

 Al igual que con Bolivia, Nicaragua era un proyecto económica y socialmente exitoso, que debía ser erradicado para que no mostraran, a sus congéneres de la región, que las cosas se podían hacer bien desde posiciones políticas distintas a las promovidas por los Estados Unidos y las organismos financieros internacionales bajo su égida. Para ello se montó una "insurrección" que dejó maltrecho al país, pero que no logró minar la simpatía de los nicaragüenses hacia el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que sigue siendo la mayor fuerza política de Nicaragua.

Las expresiones de Pompeo en las conferencias de prensa que siguen a los encuentros con los presidentes con los que se reúne son de antología. Quién sabe si es por ignorancia, prepotencia, ambas juntas o cansancio, reiteradamente deja en evidencia la lamentable visión peyorativa que tiene de los perritos falderos que va visitando. Lo de "falderos" es expresión nuestra, porque él les llamo "guardianes".

Si nuestros presidentes tuvieran un poco de dignidad, a este señor no habría ni siquiera que recibirlo. Pero estamos en período de vacas flacas en eso de la dignidad, y el señor enviado de la potencia del Norte seguirá sintiéndose a sus anchas con nuestros presidentillos.

Publicado originalmente em Con Nuestra América