Trump entierra la democracia liberal

14 de Dezembro de 2016, por Heinz Dieterich Stteffan


1. Hacia la tiranía abierta del Capital

El Gran experimento político de la burguesía ha fracasado. Los que escaparon de la tiranía  británica y se autodenominaron “We the People”, establecieron la tiranía del Capital en el “Nuevo Mundo”, para luego extenderla al planeta entero. Bajo sus gobiernos neofascistas (neocons), Clinton, Bush, Obama, mantuvieron una política interna moderadamente progresista, mientras sembraron el terror en el planeta (Irak, Siria, Libia, Afganistán, Ucrania). Con el golpe de Estado bonapartista de Trump, esta relación se invierte. Internamente, Trump está iniciando la gran ofensiva contra las (pocas) conquistas populares, mientras que en la política exterior promete una praxis menos belicista. Sectores importantes del Gran Capital, mientras tanto, ven llegado el momento de prescindir de la máscara de la democracia liberal; optando por la dictadura abierta de clase, sin mediación de los filtros institucionales del liberalismo burgués. En este declive del modelo imperial se necesitaría un estadista de la talla de Charles de Gaulle, para degradarlo (downgrade) y adecuarlo a su disminuido papel en la arquitectura global multipolar: a fin de evitar cataclismos ambientales, nucleares y sociales. Pero, las contradicciones del obsoleto sistema plutocrático no permitieron tal solución funcional y entonces, se impuso el proyecto  de la derecha protofascista: un gobierno, como advirtió uno de los “padres fundadores” de la República en 1780, en el cual “the Administration of Government will become a mere Farce” (gobernanza como farsa).  

2. La voz de los Fuehrer

Donald Trump es “la voz de los sin voz”, dice el líder republicano estadounidense Paul Ryan, en una bizarra reaparición imperial del discurso neo-zapatista mexicano. Según el genuflexo Ryan, a través de twitter, el magnate “was basically giving voice to a lot of people who felt that they were voiceless”. No cabe duda, que Trump supo aprovechar mucho mejor que sus rivales, el marketing digital vía Twitter, para usurpar los votos que le dieron la mayoría en el Colegio Electoral. Combinando la última tecnología comunicativa con el primer axioma de la mercadotecnia  --“Si eres lo suficiente sinvergüenza, puedes vender cualquier cosa”--  el nuevo Fuehrer superó las defensas del sistema inmunológico-ideológico oligárquico. Repitió la estrategia de Adolf Hitler, quién asoció la tecnología comunicativa más avanzada (radio) con la estética más eficiente de la lucha de clases (escenografía monumental) y la sistemática mentira del marketing político. Basado en la psicología de masas (Le Bon, Freud), la sinergia de estos sistemas de manipulación es impactante, como se observa en las reuniones masivas de Trump, donde el comportamiento de las masas es reminiscente de los resultados de la pedagogía canina del “encantador de los perros”, César Millán. Pero, ni el viejo ni el nuevo Fuehrer dieron “voz a los sin voz”. Su labor consiste en convertir sectores de las masas en cajas de resonancia, cuyos bramidos inducidos y evocados por su demagogia, son la mercancía que venden en el mercado político como vox populi: la voz del pueblo.

3. Generales, Magnates y Mandarines, I

Las voces que escucha y promueve el nuevo Fuehrer se manifiestan en sus nombramientos de gabinete. “El hombre del año”, como lo llamó la  bizantina revista Time, está componiendo una camarilla de generales, billonarios capitalistas, burócratas reaccionarios y lobbyístas, que hacen ver al humanoide “Frankenstein” de Mary Shelley como la Madre Teresa de Calcuta. De los múltiples ejemplos, dos bastan para ilustrar la fisionomía de la camarilla. El paranoide General Michael T. Flint, escogido por Trump para el poderoso puesto de Asesor de Seguridad Nacional, sostiene que Estados Unidos se encuentra en una guerra contra el “Islam radical y sus aliados”, que tienen una “coalición operativa que se extiende de Corea del Norte a China, Rusia, Irán, Siria, Cuba, Bolivia hasta Venezuela y Nicaragua. Estamos bajo ataque”. De la misma manera: “Estamos enfrentando una alianza entre islamistas radicales y los regímenes en Habana, Pyonyang, Moscú y Beijing”. Obviamente, sólo una mente torcida puede producir algo tan patológicamente alejado de los hechos de la realidad. Y sólo una mente torcida como la de Trump puede poner semejante personaje en la cercanía del botón nuclear.

4. Generales, Magnates y Mandarines, II

El mismo patrón tóxico se repite en el Ministerio de Trabajo, con el escogido Andrew Puzder, jefe gerencial de cadenas de fast food. En investigaciones en los establecimientos administrados por Puzder, las autoridades encontraron en 60% de los casos violaciones a las leyes laborales, principalmente, por falta de pago del salario mínimo y los tiempos extras. Este record empírico coincide con la “filosofía” laboral de Puzder, quien rechaza la política de Obama sobre el aumento del salario mínimo, el pago de horas extras y el pago obligatorio del trabajador durante enfermedades. Puzder, obviamente, es la persona indicada para pastorear a los obreros manufactureros y trabajadores en el nuevo Jardín de Eden, prometido por el mesías Donald.

5. El Hombre del Año

La revista “Time” nombró a Trump “Man of the Year”, premiando al Cyberbully en Jefe con la portada de la publicación. No importa, que Trump ha desatado una ofensiva general de intimidación y coacción --a través de sus 17 millones de info-adictos admiradores en twitter y Fox News--  contra cualquier persona que se atreve a descubrir sus mentiras y rectificar sus cifras. Tampoco importa que su “hombre del año”, en términos de psiquiatría clínica, sólo puede ser un mentiroso compulsivo (mitómano) o sufrir una fase avanzada de Alzheimer, que le permite desconocer al medio día lo que dijo en la mañana; y mostrar un desdén descomunal para los hechos y la verdad. Incluso, al pedir los obreros de “Carrier Corporation” que cumpla con su promesa de mantener sus trabajos, dijo que nunca lo había ofrecido. Cuando se le mostró el clip televisivo donde se había comprometido justamente a lo que estaba negando, dijo que se trataba de un “eufemismo” (“That was a euphemism”). Sustituir el término “culo” por “trasero” es un eufemismo. Negar un compromiso público es un síntoma de Alzheimer o de mentiroso compulsivo. A la luz de la trayectoria de Trump, caracterizada por más de 3,500 conflictos legales en las últimas tres décadas (USA Today), el segundo diagnóstico es el correcto.  

6. Reconversión militar de la democracia liberal

Con tres generales ya nombrados (Mattis, Flynn, Kelly) para conducir el gigantesco aparato de represión militar, policiaca y espionaje de Estados Unidos, y un cuarto por confirmar, pese a los comentarios peyorativos de Trump sobre los generales, durante su campaña electoral; con más de 800 bases militares dispersadas como un cáncer en el cuerpo de la humanidad; con sus Fuerzas Especiales operando en más de 80 países; con un gasto militar superior al de los diez países más importantes juntos, y rompiéndose el principio de la fundación de la República, de que los militares deben ser supervisados por civiles, la advertencia del General-Presidente Dwight D. Eisenhower sobre la peligrosidad del “complejo militar-industrial” para la democracia estadounidense, nunca fue más actual que con el gobierno protofascista de Trump. Está en plena reconversión militar la democracia burguesa plutocrática estadounidense.

6. Asalto a la Razón en la República Bananera Nuclear

Paralelo a la involución de Estados Unidos hacia una autocracia militarizada, camuflada de democracia formal --proceso que lleva alrededor de 70 años-- se observa la exacerbación  del prolongado asalto totalitario a la razón en el país. La mentirosidad compulsiva de Trump afecta la salud mental de toda la nación. Activando los instintos más primitivos del tribalismo, multiplicando sus memes patógenos por twitter y, pronto, por el aparato propagandístico de la Casa Blanca de mil millones de dólares, generaliza una predisposición paranoica en el país. En el país y en el mundo occidental, porque los medios europeos no son más que androides de la propaganda gringa. Pero, la capacidad de diferenciación de los ciudadanos entre los hechos y la ficción es la base informativa y mental de todo tipo de democracia, y cuando la frontera entre la verdad objetiva y las verdades subjetivas se vuelve borrosa, la manipulación de las masas se vuelve praxis política cotidiana. Esta es la esencia de la manipulación informativa de Trump, cuyo efecto se agrava, porque los neofascistas y republicanos ortodoxos han utilizado el mismo método de control de las masas durante décadas. De hecho, sólo por ese largo proceso de adoctrinación tóxica de la clase dominante estadounidense, tanto religiosa como secular, pudo llegar Trump al poder.

7. Lucha sin cuartel en la Granja de Animales

Los próximos dos años serán de una lucha sin cuartel por el poder en la Tetrarquía Nuclear  estadounidense. Los neofascistas (neocons) Clinton, Bush, Obama, ya están armando --con la CIA-- los antecedentes para neutralizar al “Agente de Putin” mediante un juicio político (impeachment) o la ingobernabilidad inducida. Los protofascistas de Trump, a su vez, tratarán de aplastar a sus rivales con los métodos de Al Capone, que les son congénitos. Las consecuencias de este proceso tumultuoso para la humanidad son evidentes. Una de las más trascendentes es la comprobación de la sabia intuición de Aristóteles: que la crematística de mercado y la democracia real son incompatibles. Una democracia política que merezca el nombre, presupone una economía política democrática. Fracasado el experimento histórico de la democracia burguesa, fracasado el experimento histórico del Socialismo del Siglo 20, no queda otro futuro para la humanidad que la civilización post-capitalista del Siglo 21. O, por supuesto, la barbarie.