A maldição do Terceiro Mundo de ser rico em recursos naturais
Texto: Rafael Cuevas Molina - Presidente AUNA-Costa Rica
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SE LA LLEVAN EN HOMBROS
Por: Galo Benítez
09.05.2010 – PETROAMAZONAS, Su razón social es la de una compañía de derecho público que, bajo un contrato de servicios con PETROECUADOR, administra y opera los campos petroleros del Bloque 15, Pañacocha y el Bloque 31[1]
“Anular la capacidad de autogestión de lo estatal es el requisito indispensable para que reine la empresa privada”, el autor.
A quién le importa, la empresa petrolera estatal ha sido colocada en bandeja, para ser ultimada por la política entreguista de la revolución ciudadana, hoy al mando del Ministro de Recursos Naturales No Renovables, Eco. Wilson Pastor Morris.
Pastor, fue hace poco gerente de la Sociedad Anónima Petroamazonas, empresa que mediante un contrato de prestación de servicios opera el Bloque 15, cobrando al estado USD. 5.00 por cada barril producido (aprox. USD 182 MILLONES al año). Si la operación hubiese quedado en manos de la estatal Petroproducción, el país se habría ahorrado un dineral, pues –desde una visión patriótica- no hacía falta tercerizar la operación en virtud de la experiencia y capacidad probada de los técnicos estatales.
En el plano laboral, se actuó con discriminación y dedicatoria. Por un lado, los trabajadores estatales en 2008 recibieron un aumento del 3,5 % (en promedio $.50 dólares por empleado); en 2009 y 2010, “0” incremento, más de 1000 despedidos y eliminado el sindicato. Por otro lado, en 2008, mediante el Mandato 2, la Asamblea Constituyente crea remuneraciones excepcionales, para ciertos cargos públicos en áreas estratégicas, como es el sector petrolero. Así, la aplanadora gobiernista se inventó remuneraciones equivalentes a 25 Salarios Básicos Unificados ($.6000), para los técnicos que por su elevada especialización debían ganar más que el mismísimo Presidente.
Hace poco, Rafael Correa, mediante Decreto Ejecutivo 339, autorizó el incremento adicional de hasta 15 SBU ($.3600), para beneficiar a una cúpula privilegiada de 27 técnicos de Petroamazonas EP que ocupan cargos de gerentes, superintendentes, jefes departamentales, quienes ahora pueden llegar a ganar hasta USD 10.000 mensuales.
Desde que salió la OXY del país, en mayo de 2006, la danza de los sueldos dorados no ha parado. Con el gobierno actual se consintió que los ex trabajadores de Occidental – en su mayoría parte de la nómina de Petroamazonas- ganen latisueldos, realidad que no se compadece con los escuálidos ingresos de una inmensa mayoría de servidores públicos, cuyo salario es de apenas 300 dólares mensuales. Vale decir que es el estado el que paga los sueldos a estos tecnócratas y, por si esto fuera poco, Petroamazonas le cobra a Petroecuador por operar los campos, porque así conviene a los intereses de la libre empresa, dentro del negocio petrolero.
Pero ¿Qué hacen los técnicos dorados que hoy laboran para Petroamazonas EP? La respuesta es contundente: Lo mismo que viene haciendo los técnicos estatales de Petroecuador desde hace 30 años, es decir: estudios de sísmica, construcción de carreteras, trabajos de perforación y reacondicionamiento de pozos, mantenimiento mecánico, eléctrico, instrumentación en las estaciones, construcción de líneas, reparación de tanques, etc.
En la industria petrolera no hay que inventar nada. Todo está creado y disponible para operar los campos del Oriente. Recuerdo que cuando los ex OXY abandonaron las instalaciones luego de la caducidad del contrato, gracias a los trabajadores contratistas –mal pagados- y con el valioso contingente de los técnicos estatales, se logró recuperar la producción e incluso subirla a los 100 mil barriles. Petroecuador no pudo asumir la operación, por que la mano oscura de la alianza ID-PSC lo impidió, para crear lo que hoy se llama Petroamazonas EP.
En materia de control de la corrupción, la Secretaría de Transparencia, al frente de Juan Sebastián Roldán –ligado al Movimiento Ruptura de los 25-, hoy investiga los indicios de corrupción detectados en los contratos de Petroecuador y sus responsables. Y qué va a hacer el regimen con Petroamazonas, donde se debería indagar si existe tráfico de influencias o conflicto de intereses en la adjudicación de contratos de servicios petroleros; donde presuntamente se hallan involucrados ex militares en servicio pasivo, ex empleados de OXY, empresas contratistas de servicios y/o altos funcionarios de Petroamazonas. No sería nada extraño que se estén alquilando camionetas del año, trailers, equipos de soldadura, unidades de bombeo, taladros, etc, para favorecer a ciertos funcionarios o políticos de turno, todos ellos parapetados en contratos jugosos donde solo figuran legalmente sus testaferros.
En artículos anteriores se alertó al país del riesgo que entraña el desmembramiento de la empresa estatal, gracias al gobierno de Correa, quien ha permitido la entrega a la subsidiaria Petroamazonas de importantes campos petroleros, como son Pacay, Pañacocha, Quilla, Aguajal, Bloque 31, etc. No es casual que -en lugar de devolver a Petroecuador los Bloques 7, 21 y Coca Payamino, que fueron operados por la multinacional Perenco, se haya decidido confiarlos a Petroamazonas. Quien pierde con esta política regalona es el sector público, es el pueblo en suma; pues el negocio deja de ser del estado y se comparte con la voracidad del sector privado. He allí el significado perverso de aquella cuña de la Radio La Luna de Quito que dice: “El petróleo ya es de todos…”.
Sobre la explotación o no del petróleo del ITT en el Yasuní surgen dos planes aparentemente contrapuestos, pero que tienen un mismo hilo conductor, el negocio al servicio del gran capital. A saber:
El Plan “A”
El cerebro de la organización ya tiene trazado el mapa a seguir. Por un lado, la ex gutierrista Ivonne Baki distrae a la opinión pública con la tramoya de mantener el crudo del ITT bajo tierra, a cambio de un fideicomiso comercial para que los gobiernos –entiéndase empresas multinacionales interesadas-, inviertan su capital a fin de impulsar negocios en torno al usufructo del oxígeno, proyectos de ecoturismo, aprovechamiento del potencial hidroeléctrico, manejo de la biodiversidad, etc. Quien quita que el imperialismo a través del BID, brazo articulado del Banco Mundial, esté interesado en hacer del Yasuní un campo exclusivo para las transnacionales farmacéuticas, que entrarían a apropiarse del conocimiento ancestral curativo de las plantas endémicas que alberga ese paraíso terrenal.
El Plan B
Las pistas de este rompecabezas nos dan luces sobre las intenciones de la revolución ciudadana. En un reportaje publicado en el Diario El Universo de Guayaquil, del 24 de enero de 2010, se advierte de la construcción por parte de Petroamazonas -en selva virgen- de un oleoducto de 18 km que empataría con el Oleoducto de Crudos Pesados, hasta el campo Edén Yuturi, justo en las inmediaciones del Parque Nacional Yasuní. Según dirigentes comunitarios y autoridades de Orellana, se trata de la infraestructura previa para extraer el crudo del Yasuní, para lo cual ya se ha habilitado una vía de 10 metros de ancho para enterrar el tubo que sacaría el crudo pesado de la zona. Al mismo tiempo, se aprovecharía la carretera de 16 km en el Bloque 31 y las facilidades de superficie existentes, en torno al objetivo final, la explotación de crudo de la más grande reserva de la biosfera del planeta.
Entre tanto, el gobierno proyecta extraer –a largo plazo- el crudo del ITT para usarlo en la Refinería del Pacífico, cuya construcción al ritmo que va, sin financiamiento a la vista, demorará varios años y, lo más seguro es que Correa no esté para inaugurarla. Por su parte, no podemos negar el interés de Repsol, Petrobrás, Perenco, Agip, Andes -ACCIONISTAS del OCP-, por acaparar el transporte del crudo pesado del Yasuní, pues hoy el oleoducto opera a menos del 30% de su capacidad. Si el ITT llegase a producir +/- 20 mil barriles diarios, multiplique Ud. esta producción por la tarifa de bombeo de USD. 2,14 el barril; estamos hablando de USD. 42000 diarios, un negocio redondo, no es así.
Finalmente, el ministro Pastor Morris acaba de anunciar -sin disimulo- que la reestructuración impulsada por la Marina fue incompleta, por lo cual ya adelanta una nueva y definitiva remoción en la empresa estatal. Pastor ha confesado la intención del regimen de fusionar Petroamazonas S.A. y Petroproducción en una sola empresa. Por un instante, reflexionemos: Si se pretende imponer el modelo de sociedad anónima, nos aprestamos a ser testigos del puntillazo final, que terminará liquidando a la empresa estatal. Es evidente que está en la mira de los privatizadores la operación de las Áreas Libertador, Auca, Shushufindi, Lago Agrio, Guanta y satélites. Como toda empresa de servicios petroleros, Petroamazonas cobrará una millonada por la administración y explotación de los campos; millonada que irá a los bolsillos de unos pocos, mientras el Ecuador profundo –de los de abajo-, continúa sumido en la pobreza y el abandono.
¿Por qué será que los detractores de Petroecuador –René Ortiz, Santos Albite, Robalino, Dotti, etc-, guardan un complaciente silencio y mas bien aprueban la política petrolera del gobierno? El modelo neoliberal parece consolidarse ante la impavidez de la opinión pública y la prensa cómplice, que le hace el juego al atraco camuflado del socialismo del siglo XXI.
Texto: Rafael Cuevas Molina - Presidente AUNA-Costa Rica
Texto: IELA
Texto: IELA
Texto: Ana Esther Ceceña Observatório Latino-Americano de Geopolítica
Texto: Bruno Lima Rocha - jornalista