Início|Sem categoria|Revolución agrária sin trangénicos

Revolución agrária sin trangénicos

-

Por IELA em 19 de junho de 2011

Revolución agrária sin trangénicos 
Por Gastón Cornejo Bascopé – Bolívia
19.06.2011 – La Ley aprobada – sin modificación – por diputados, se denomina LEY REVOLUCIÓN PRODUCTIVA COMUNITARIA Y AGROPECUARIA. En la forma y el fondo tiene magníficos presupuestos pero hay puntos que la contradicen definidamente; y sobre todo, la tornan peligrosa desde el punto de vista biológico, económico, cultural y sobre todo político.
Tiene muchos aspectos positivos que se deben aplaudir pero…
En el artículo 15 Políticas de Protección de Recursos Genéticos Naturales hay dos incisos contradictorios:
Inc. 3: “No se introducirán en el país paquetes tecnológicos agrícolas que involucren semillas genéticamente modificadas de especies de las que Bolivia es centro de origen o diversidad, ni aquellos que atenten contra el patrimonio genético, la biodiversidad, la salud de los sistemas de vida y la salud humana”. Ahí se viabiliza el ingreso de paquetes tecnológicos agrícolas de semillas genéticamente modificadas de las semillas en que Bolivia no es centro de origen o diversidad como el arroz, hortalizas, azúcar, soya, gramíneas como el sorgo, tubérculos, y otros vulnerando el Art. 255- II. 8 de la CPE. Lo que no se prohíbe está permitido.
Inc. 4: “Todo producto destinado al consumo humano de manera directa o indirecta, que sea, contenga, o derive de organismos genéticamente modificados, obligatoriamente deberá estar debidamente identificado e indicar esta condición”. Ahí está la permisibilidad para el ingreso de transgénicos en favor de las transnacionales productoras. Debería decir: “Se prohíbe la importación y el ingreso de todos los productos que contengan o deriven de organismos genéticamente modificados”, es decir, remarcar los artículos constitucionales.  
Se asesta el golpe en el Artículo 19 “Política de intercambio y comercialización en el inciso 5: “Se establecerán disposiciones para el control de la producción, importación y comercialización de productos genéticamente modificados”.
Ahí  está el gran problema, la imposibilidad de controlar la producción. Los vocablos no son precisos, no se indica una medida puntual y firme para prohibir los productos nocivos a la salud. ¿Cuáles disposiciones? En general, se acepta tácitamente a los transgénicos, semillas, alimentos, producción agropecuaria y se vulnera el Art. 255-II. 8 y 344 II de la CPE. 
Con las siguientes frases en diversos artículos se da esa aceptación: “Producción de semillas mejoradas – especies introducidas adaptadas – alianzas estratégicas con sectores privados que se dedican a la producción y acopio de semillas” ¿Monsanto? 
Con el PL, se abre la norma a la alteración del genoma que Madre Naturaleza preparó en miles de años, y la opción de privatización, esta vez de semillas artificiales con el consiguiente beneficio en favor de los grandes capitales.
Ahora conocemos que durante el gobierno de Carlos Mesa se instruyó, por presión de los productores, la aprobación de la Soya Roundup Ready a pesar de las advertencias  universitarias y el Min. Salud sobre estudio de inocuidad de Monsanto, la transnacional que además produce glifosato plaguicida venenoso para la salud del ser humano.  
En Chile se aprobó en el Senado la entrada oficial de transgénicos gracias a su Tratado de Libre Comercio, obligados a aceptar las órdenes del imperio, de rodillas ante la imposición; total, ya están privatizados allá la totalidad del territorio, los puertos, el mar, el aire, las comunicaciones, la educación, la salud y hasta la universidad, cómo no privatizar su genoma y aceptar productos modificados en su esencia biológica. 
En Perú la empresa Ventria Biosciences experimentó con arroz modificado con genes humanos para la diarrea de niños cuyas madres ignoran son objeto experimental; se produjeron graves alergias.  
Está en peligro nuestro maíz, el arroz, la papa, la quinua y los otros tesoros alimenticios de nuestro genoma boliviano.  
La aceptación de transgénicos es totalmente contraria a la CPE, a la Ley de la Madre Tierra, a los Tratados Internacionales y sobre todo, contradice la Cumbre de Tikipaya.  
Debemos ser coherentes y continuar la lucha contra la capitalización neoliberal, la del agua, de los hidrocarburos; ahora no privaticemos las semillas, ni la Pacha Mama.

Últimas Notícias