Catalinotto: "Volved las armas"

1 de Fevereiro de 2017, por Ricardo Vaz

John Catalinotto - socialista estadunidense
John Catalinotto - socialista estadunidense

   
El escritor y activista socialista estadounidense John Catalinotto ha concedido una entrevista exclusiva a Investig’Action para hablar de su nuevo libro, “Turn the Guns Around” [“Volved las armas”]. Hablamos acerca de la resistencia a la guerra de Vietnam desde dentro del ejército estadounidense y de las históricas revueltas de soldados que fueron decisivas en los alzamientos revolucionarios al convertir “un arma de opresión en una herramienta para la liberación humana”, así como de lo que las fuerzas progresistas pueden aprender de esto.

Acaba de publicar un nuevo libro, Turn the Guns Around. ¿Puede darnos una idea general de su contenido?

Turn the Guns Around es una crónica y lo es en dos sentidos. En el primero, es la crónica del periodo comprendido entre 1962 y 1975, cuando Estados Unidos llevaba a cabo una guerra colonial y anticomunista contra el pueblo vietnamita. Y durante esa guerra se desarrolló dentro del ejército estadounidense un movimiento que se oponía a la guerra, que se oponía al racismo. Esto provocó una enorme cantidad de problemas al Pentágono y a los oficiales del ejército. Les obligó a cambiar verdaderamente muchas de sus políticas. Este movimiento desempeñó un papel en la victoria (derrota desde la perspectiva del gobierno estadounidense) en Vietnam. Por supuesto, fue el propio pueblo vietnamita quien hizo el sacrificio mayor y libró la lucha más importante, pero la oposición dentro del ejército estadounidense desempeñó un papel en aquella victoria final.

El otro sentido es que abordo otros acontecimientos históricos en los que unos movimientos en el interior del ejército llevaron a verdaderas revoluciones políticas o sociales, o a combinaciones de esas, que incluyen la Comuna de París, las dos revoluciones rusas de 1917, la revuelta de la flota alemana en el mar del Norte en 1918 y la revuelta dentro del ejército portugués en 1974. Y lo he hecho para que las nuevas generaciones de activistas en Estados Unidos comprendan qué es el Estado capitalista, además de las relaciones entre el ejército y el Estado. Así pues, es una crónica que combina estas dos ideas.

En contextos “civiles” (por ejemplo, los campus universitarios) hubo una oposición de sobra conocida a la guerra de Vietnam, pero usted ahonda en la oposición en el interior del ejército, por ejemplo, el American Servicemen’s Union (ASU, siglas en inglés de Sindicato de Militares Estadounidenses). ¿Puede explicarnos cómo surgió y qué hizo?

La oposición se vio primero en los campus, con organizaciones como Students for Democratic Society [Estudiantes por una Sociedad Democrática]. Pero estas personas tenían todas la misma edad que los jóvenes en el ejército estadounidense. Y toda la rebelión de la juventud, el antagonismo entre generaciones, las luchas que tuvieron lugar, especialmente la lucha del Black Liberation Movement [Movimiento de Liberación Negro] de mediados a finales de la década de 1960, todo esto también se extendió al ejército, no era ajeno a él. Se podría argumentar que el ejército era una clase obrera más concentrada, mientras que en los campus había personas de los sectores más privilegiados de la sociedad. Pero entonces la situación en Estados Unidos era mucho más segura para le gente desde el punto de vista económico, incluso para la clase obrera.

Pero empezó a aparecer la oposición, con algunos individuos en el ejército en 1966 y 1967, e inmediatamente se extendió. Y el ASU, que es lo que organizó nuestra organización política (1) y que desempeñó un papel muy importante en el movimiento de los soldados estadounidenses, tampoco era lo único que había. Hubo un movimiento muy amplio y muy espontáneo. También hubo un movimiento de personas que crearon lo que llamaron “cafeterías” cerca de bases militares, a donde podían acudir los soldados estadounidenses y librarse de la disciplina militar. Todo esto ocurría a la vez. El ASU, como sindicato dentro del ejército, desempeñó un papel especial porque aunque se denominaba sindicato era una organización que tenía su propia estructura y, por lo tanto, competía con la cadena de mando del ejército. El ejército depende de su cadena de mando y de los soldados de bajo rango que van a luchar y a morir. O a luchar y ganar, esperan. Pero para poder funcionar el ejército necesita tener ese tipo de disciplina. Si tienen una organización diferente que representa a los soldados, entonces supone una competencia para el Estado.

¿Como debemos entender esta competencia?

Se debe ver como una lucha de clases que tiene lugar dentro del ejército. Si el ASU cuenta con la lealtad de la masa de soldados, pueden parar la batalla. En determinados lugares algunas unidades del ejército estadounidense se negaron a entrar en combate. Y también se puede ver por la composición del movimiento. Contaba con algunos oficiales individuales, que se oponían a la guerra, aunque el ASU estaba formado casi completamente por particulares, sargentos de rango bajo, etc. No había soldados profesionales ni oficiales.

¿Cuáles fueron las consecuencias/represalias contra el ASU y todas aquellas otras personas dentro del ejército que se opusieron a la guerra?

Es cierto, porque no se metieron solamente con el ASU. Cualquier persona que hiciera algún tipo de acto disidente podía ser severamente castigada. Pero el castigo no fue sistemático en todas partes. Dependía mucho del general a cuyo cargo estaba la base militar en cuestión. También varió durante el curso de la guerra. Por ejemplo, hubo dos jóvenes que repartieron panfletos pidiendo un sindicato, creo que fue a finales de 1967 o principios 1968. Y les cayeron 3-5 años de cárcel. Un par de años después otros pegaron un puñetazo a su oficial y fueron condenados a un mes en la cárcel militar antes de ser expulsados. Variaba y dependía mucho del momento, porque en cuanto llegaron los años 1971-72 la manera que tenían el ejército y los militares de tratar a los disidentes era más intentar expulsarlos que tratar de castigarlos.

En aquel momento había mucha presión sobre el Pentágono…

Sí, efectivamente. En aquel momento, 1971, la guerra era muy impopular entre la población civil. Y el gobierno de Estados Unidos estaba empezando a reducir la guerra en tierra desde el punto de vista de la cantidad de soldados estadounidenses. Estaban sacando tropas de Vietnam, con lo que ya no necesitaba “carne de cañón” ahí. Así que los soldados volvían a casa después de la guerra y podían quedarles tres o cuatro meses de servicio militar que se suponía tenían que cumplir en Estados Unidos, pero el ejército los reducía porque si los mantenían en las bases podrían causar problemas a los oficiales y difundir a los nuevos reclutas las actitudes en contra de los oficiales.


En 1968 un grupo de soldados negros de Fuerte Hood se negó a actuar como antidisturbios. John Catalinotto y el ASU ayudaron a organizar su defensa. (Foto Ellen Catalinotto)

También mencionó que se entrelazaron el movimiento en contra de la guerra y el movimiento de liberación negra. Se dio el famoso caso de [Mohamed] Ali que se negó a ser reclutado. ¿Puede hablarnos un poco de esto?

Ali tuvo un impacto enorme entre los soldados. Fue en abril de 1967, el mismo mes en que Martin Luther King hizo su primer discurso en contra de la guerra, cuando Ali se negó a ser reclutado. Eso tuvo un impacto enorme en todas partes. Tuvo un impacto enorme en el joven (que casualmente era blanco) que era el líder del ASU, Andy Stapp. Tuvo un impacto enorme sobretodo en la población negra, que al principio en general se oponían más a la guerra que los blancos, aunque al cabo de un tiempo todos se oponían. Pero las personas negras también estaban implicadas directamente en una lucha por sus derechos en Estados Unidos. Había rebeliones en las principales ciudades estadounidenses. Y la organización más fascinante era el Partido de las Panteras Negras, que en parte se ganó su reputación por llevar armas en una manifestación en Sacramento, California, y hacer frente a la policía racista. Así que muchos veteranos negros, en particular de Vietnam, consideraron al Partido de las Panteras Negras como partido al que podrían querer unirse.

Uno de los elementos que recoge en su libro son las cartas de los soldados estadounidenses. ¿Qué muestran estas cartas?

El ASU publicó un periódico mensual de cuatro páginas, a veces ocho, llamado The Bond. Y una o dos de las páginas eran cartas de los soldados. Siempre era la parte más popular del periódico. He seleccionado tres de estas cartas y le leeré algunos fragmentos, creo que le darán una idea. En el libro publiqué 80 o 90 cartas, publicamos unas 1.200 a lo largo de la vida del ASU y debemos de haber recibido al menos diez veces esa cantidad. ¡Era la parte más emocionante de mi jornada, correr desde el trabajo a la hora de comer para ver qué tipo de cartas había llegado! Y estas cartas también muestran cómo está evolucionado la situación en Vietnam:


Carta de un soldado estadounidense en Vietnam (fuente: “Turn the Guns Around”)

Esta segunda es interesante porque la [Brigada] 196 salió una vez en la portada del New York Daily News por ser una unidad en la que 60 soldados se negaron a entrar en combate cuando se les ordenó.


Carta de un soldado estadounidense en Vietnam GI (fuente: “Turn the Guns Around”)

Hay otra más, bastante corta, muestra otro tipo de progresión:


Carta de un soldado estadounidense en Vietnam GI (fuente: “Turn the Guns Around”)

En su primera respuesta habló de lo crucial que habían sido estas revueltas de soldados en alzamientos revolucionarios. ¿Puede ampliarlo un poco y quizá centrarse en uno de los ejemplos?

El único levantamiento que llegó a una conclusión, cambió el poder del Estado haciendo una revolución política y una revolución social, y llevándolas hasta el final fue la Revolución Rusa. En este caso la Revolución de Febrero, cuyo primer centenario se conmemora en dos meses. Empezó el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo (en aquel momento en Rusia se utilizaba un calendario diferente, así que entonces era febrero) con una huelga de trabajadoras en Petrogrado (San Petersburgo). Al día siguiente se unieron los hombres. Al tercer día la policía empezó a disparar a los trabajadores y el régimen zarista también llamó a una guarnición de soldados en contra de los trabajadores. Pero los soldados estaban muy desmoralizados por la guerra y se establecieron muchos contactos entre los trabajadores, especialmente las mujeres trabajadoras, y los soldados de rango más bajo.

En su mayor parte fue un acontecimiento espontáneo, aunque siempre hay elementos conscientes en un segundo plano. El momento clave ocurrió cuando la guarnición vio a la policía disparar a los trabajadores. Las tropas dispararon a la policía. Entonces este grupo de la guarnición se pasó a la revolución. Pero una vez que lo hicieron, tenían que ganarse a todos sus amigos porque si no se lograba que triunfara el levantamiento podían ser asesinados o encarcelados para siempre. Así que fueron ganándose a la gente para su bando hasta que toda la guarnición se pasó a la revolución y aquello supuso el final del zar.

Aquello fue el inicio de un periodo de ocho meses de acontecimientos en los que hubo una organización mucho más consciente de los soldados y los marineros por parte de los partidos revolucionarios, pero especialmente del Partido Bolchevique. Los marineros de Kronstadt, una isla industrial y base naval muy cerca de Petrogrado, ¡ya en marzo querían hacer una revolución socialista! Pero costó un tiempo y poco a poco se ganó al lado de los Soviets a la mayor parte de los militares. Así pues, desempeñó un papel muy importante. Por supuesto, los trabajadores lideraron la revolución en Moscú y Petrogrado, pero los soldados y los marineros fueron esenciales.

El ejército es el guardián del Estado, o de los capitalistas, pero, ¿está diciendo que en esos momentos de levantamiento estas revueltas pueden hacer cambiar la correlación de fuerzas?

Sí, eso es lo que ocurrió en aquellos escenarios. Todo el mundo puede entender cómo podría ocurrir en el futuro o tratar de ver cómo podría haber sucedido en otros periodos o situaciones diferentes de los que he descrito. El Estado es lo que mantiene a los capitalistas en el poder. Parte de este Estado también es ideológico, controla los medios de comunicación y la mente de la gente, pero en última instancia se basa en la fuerza. Y lo que protege la propiedad es la fuerza de la policía, los tribunales, las cárceles y, al final, el gran ejército imperialista, que es una fuerza de policía y un aparato de Estado a escala mundial. Sin embargo, parte de todo esto depende de la conciencia de los individuos que lo componen.

En los ejemplos que he mencionado y en algunos otros cuando hay contacto entre las masas rebeldes y la base del ejército tiene un efecto en sus conciencias. O en los casos de Vietnam y de los movimientos de liberación en las colonias portuguesas se produjo un desgaste a largo plazo del ejército colonial, que se produjo porque los pueblos colonizados siguieron luchando y luchando, y haciendo la vida imposible a los colonizadores. Al mismo tiempo se produjo un acontecimiento político. En Portugal llevó a un golpe organizado por los oficiales jóvenes que derrocó al gobierno fascista, abrió las cárceles y liberó a todos los presos políticos, sindicalistas, etc. Abrió la puerta a muchas conquistas importantes para la clase trabajadora en el periodo subsiguiente.

Ha mencionado los acontecimientos en Rusia, pero al acabar la Primera Guerra Mundial también hubo una rebelión que provocó el fin de la monarquía en Alemania…

En Alemania la rebelión empezó con los marineros, a los que se les ordenó luchar en Flandes en lo que ellos creían que era una misión suicida. Los marineros creían que los almirantes, que eran los elementos más de derecha de lo que ellos llamaban el movimiento pangermánico de oficiales, simplemente querían hacer un último gesto grandioso, la idea de “morir con las botas puestas”, y los marineros no querían suicidarse. Así que se rebelaron y cuando lo hicieron fueron castigados por ello, y para dejar de ser castigados tuvieron que mantener en marcha la rebelión. Iban a una ciudad y el gobierno enviaba a los soldados contra ellos, pero en vez de reprimirlos, el ejército se reunía con ellos. Tenían un debate, luego el ejército se les unía a ellos y después liberaban otra ciudad en el norte de Alemania. Liberaron Hamburgo y después Munich, en el sur. Luego consiguieron Berlín y el Kaiser abdicó. Así, se puede imaginar que se produce una situación como esta en determinados lugares hoy en día, aunque no se puede predecir. Los cambios en la conciencia de la gente son muy difíciles de predecir.

Volviendo a Portugal, uno de los apéndices de su libro es un panfleto muy interesante que Amílcar Cabral (2) escribió al ejército colonial, en cierto sentido al enemigo. ¿Cuán es el mensaje de Amílcar Cabral?

Quise incluir este panfleto precisamente porque mostraba que los pueblos colonizados entendieron y el líder de su revolución entendió que era posible llegar al ejército del poder colonial ya que ahí se estaba produciendo una lucha de clases. Estos soldados no luchaban por sus propios intereses, por los intereses de sus familias o por los de su clase. Luchaban por los fascistas y los ricos de Portugal, en realidad también por Inglaterra y Estados Unidos. Así que les envió un panfleto, uno largo, que he traducido para ponerlo a disposición del movimiento estadounidense. En esencia contenía estos mensajes:

1) Vamos a luchar hasta que ganemos
2) Si lucháis contra nosotros, podéis morir
3) No lucháis por vuestros intereses, no deberíais luchar por los ricos de Portugal
4) Si os unís a nosotros os protegeremos y nos aseguremos de que estáis a salvo.

Estos eran los mensajes principales y acababa con un llamamiento: “Soldados, sed valientes, actuad correctamente. No luchéis por los amos, no luchéis contra nuestro pueblo”. Realmente creo que es un mensaje magnífico.


Amílcar Cabral, líder del movimiento de liberación en Guinea-Bissau y Cabo Verde (PAIGC)

Cabral alude también a algunas personas que ya lo habían hecho durante una larga guerra en las colonias portuguesas de Guinea-Bissau, Mozambique y Angola. Un tercio de los jóvenes portugueses se exilió para no ser reclutados por el ejército, mientras que quienes entraron en él también resistieron en todo momento. Por ejemplo, en un escrito de esta época Álvaro Cunhal (3) describe lo que estaba ocurriendo y era muy parecido a lo que ocurrió en los inicios de la lucha dentro del ejército estadounidense durante la guerra de Vietnam. Los soldados se reunían en el comedor en el que comían y se negaban a comer. O arrojaban y rompía cosas, este tipo de resistencia. Excepto en Portugal el gobierno insistió en llevar las guerras hasta el final y el ejército creció de 79.000 personas en 1961 a 218.000 en 1974 en un país de solo nueve millones de habitantes. Dos terceras partes de esas personas estaban en África, donde los jóvenes reclutas tenían que servir en el extranjero durante dos años, frente al año que tenían que servir los soldados estadounidenses en Vietnam. Finalmente, trajeron la guerra de vuelta a casa con la rebelión y el golpe de 1974, que cambió completamente la vida en Portugal y fue una gran inspiración para todo el mundo.

¿Esta rebelión interna funciona como otro frente de batalla para el ejército?

Sí, es otra gran batalla, una lucha de clases. Y Cabral, líder de un movimiento de liberación africano, comprendió que una parte importante del movimiento era tratar de llegar al ejército portugués y buscar disidentes, tratar de animarlos diciendo incluso “venid, os protegeremos, os sacaremos de aquí”. También en este caso está hablando a su enemigo. “Tenemos que disparar contra vosotros si nos disparáis, pero si venís, os protegeremos”. Los vietnamitas hicieron lo mismo con los soldados estadounidenses. Tenían un acuerdo con las tropas estadounidenses según el cual decían: “nosotros vamos a luchar por aquí, a la derecha, vosotros id a la izquierda, no nos molestaremos”. Eso fue muy frecuente hacia el final de la guerra.

¿Es esta un tipo de batalla a Ia que una estructura como el ejército está menos preparada para hacerle frente? Y es que, como mencionó antes, es muy dependiente de la cadena de mando.

En el último capítulo de mi libro trato un poco esta cuestión. Los militares estadounidenses han cambiado mucho la manera de organizar el ejército. Durante la guerra de Vietnam tenían un ejército de masas, contaban con tres millones y medio de soldados en las fuerzas armadas. Por supuesto, estaban por todo el mundo, pero en algún momento tuvieron 540.000 soldados en Vietnam. Actualmente, en vez de tres millones y medio de soldados hay un millón cuatrocientos mil en el ejército estadounidense. Es un ejército mucho más profesional y como es mucho más profesional, los acontecimientos no pueden tener lugar exactamente de la misma manera que durante la guerra de Vietnam.

Ha habido oposición, por ejemplo a la guerra en Iraq, ha habido muchos individuos que han declarado su oposición, personas muy valientes como Chelsea Manning, que sacó a la luz todo lo que estaba ocurriendo. Pero no ha habido el mismo tipo de actitud de oposición total y generalizada como hubo en la década de 1960 y a principios de la de 1970. Los altos cargos del Pentágono (leales al imperialismo estadounidense) que hicieron comentarios acerca de lo que estaba ocurriendo durante la guerra de Vietnam afirmaban que el ejército estaba a punto de colapsar y que había que hacer algo. Así que tuvieron que reorganizarlo y convertirlo en un ejército más profesional. El problema que esto les ocasiona es que ya no tienen un ejército que gana. Pueden causar una enorme cantidad de daño con su guerra aérea, tratando de manipular a un grupo en un país oprimido contra otro, creando todo tipo de sufrimiento, como han hecho en Iraq, Afganistán, Libia, etc. Su complejo industrial-militar sigue haciendo dinero con la guerra. Pero en ninguno de estos lugares han establecido nada similar a lo que solían establecer en el mundo colonial: un gobierno títere estable que seguía dando beneficios a la metrópolis imperialista.

Así pues, ¿cuál fue su solución?

Empezaron a subcontratar. Por ejemplo, contrataron mercenarios de otros países. El ejército tampoco proporciona ya la comida, la proporciona una compañía privada, que gana dinero pero no pertenece al ejército. Contratan a personas para conducir camiones y cosas similares, como hicieron en Iraq. De modo que de la misma manera que hay subcontratos en el mundo industrial, hay subcontratos en el ejército. También dependen más de la tecnología, lo mismo que en la industria. Tienen drones. ¿Por qué utilizan drones? Porque si tienes un drone, no habrá ni un solo piloto derribado. En el peor de los casos se puede perder el avión. Pero incluso en este caso, hay pilotos de drone que se han opuesto a ser utilizados de esta manera y se han negado a hacerlo. Así pues, siempre existe la posibilidad de que se produzca un cambio en la conciencia y eso depende en gran medida tanto de lo que ocurre en la sociedad en general como de lo que ocurre dentro del ejército.

Hay una frase muy bonita en su libro que dice que esos movimientos lograron “poner palos en las ruedas de la máquina de guerra”. ¿Qué deben aprender de esto las fuerzas de izquierda o progresistas y cómo deben actuar para volver a hacerlo?

Le diré lo que espero que la nueva generación de personas de izquierda pueda aprender de esto. Y es que el aparato de Estado no es omnipotente. Tiene debilidades. Hay que encontrarlas y pensar en ellas todo el tiempo. Hay que buscar las oportunidades. Hay que crear verdaderamente un partido que lo haga porque los individuos no lo van a hacer por sí mismos. Y se busca la oportunidad del mismo modo que vimos una oportunidad en 1967, vimos a Andy Stapp enfrentarse al ejército, escribir una carta en la que decía “¡viva Ho Chi Minh” y ser atacado por el ejército. E inmediatamente enviamos a toda la gente que pudimos para ayudarle porque vimos que había la posibilidad de abrir este tipo de lucha. Eso es lo que la gente tiene que hacer ahora. No sé si va a adoptar la misma forma que en 1967. Quizá si hubiera una guerra a gran escala contra China o incluso Irán y tuvieran que restablecer el servicio militar obligatorio…

Por cierto, algunos altos cargos, que están a favor del ejército estadounidense, lo están discutiendo, están hablando de que quizá es mejor tener un servicio militar obligatorio. En vez de tener un ejército profesional, sería un ejército más cercano al pueblo y así tendría más apoyo de este. Afirman que se necesitan más soldados para llevar a cabo todas estas guerras. En la situación en que un ejército de masas está en una guerra muy desagradable se puede reproducir algo como lo que ocurrió en el pasado. Pero hoy en día se puede producir en cualquier otro escenario la posibilidad de quebrar el Estado. Se necesita gente que piense en ello de manera responsable, que busque la oportunidad y esté dispuesta a actuar cuando tenga lugar. Y no sé cómo ni exactamente cuándo, pero va a ocurrir. ¡No tengo una bola de cristal, solo tengo la Historia!

¿Este escenario podría ser una guerra que se emprenda en casa en vez de emprenderla fuera? Por ejemplo, el Estado policial, la represión de las comunidades negras o los recientes enfrentamientos en torno al oleoducto de Dakota del Norte. ¿Podrían ser escenarios posibles?

Es cierto, es una posibilidad. Por ejemplo, en 1968 hubo soldados que se negaron a actuar como antidisturbios en contra de la población negra. Y este año se ha dado otro ejemplo de algo parecido, lo menciono al final del libro y lo menciono como la otra posibilidad de crear una ruptura en el ejército. Es el caso de que el ejército tenga que reprimir las luchas obreras, las luchas populares, las luchas de liberación de la comunidad negra, etc.

En Dakota del Norte fue muy popular la lucha para detener el oleoducto de Dakota del Norte. Por supuesto, fue una lucha liderada por las naciones indígenas de ahí, pero también tuvo un apoyo enorme de los movimientos medioambientales, pues hay intereses comunes en detener este oleoducto. Y contó con el apoyo de muchos veteranos. Así, en el último enfrentamiento que tuvo lugar allí hubo unos dos mil veteranos en Dakota del Norte que se enfrentaron a la policía y a la guardia nacional. Se puede imaginar, por tanto, una situación que se produce ahí en la que el ejército se niega a ser utilizado. Incluso se opusieron algunos de los sheriffs y fuerzas de seguridad locales. No les gustaba dedicarse a hacer acciones represivas en contra de la población. Los gobernantes cuentan con el racismo hacia la población negra o, en este caso, la nativa. Si el movimiento puede romper el racismo, entonces los soldados jóvenes no querrán reprimir un movimiento con el que pueden simpatizar, así que esta es otra oportunidad de romper el ejército. Es algo a que habrá que tener en cuenta.

Notas:

(1) El Workers World Party, un partido socialista revolucionario nacido en 1959 que ha luchado sistemáticamente contra el imperialismo y por la liberación de los pueblos oprimidos, tanto en Estados Unidos como en todo el mundo.

(2) Amílcar Cabral fue el fundador y líder del PAIGC (Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde), un movimiento de liberación en las colonias portuguesas de Guinea-Bissau y Cabo Verde, y se le recuerda como unos de los marxistas africanos más destacados. Fue asesinado en 1973 por agentes de la policía política portuguesa.

(3) Álvaro Cunhal fue secretario general del Partido Comunista Portugués (PCP) entre 1961 y 1992, la figura más influyente de la historia del partido.

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Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos para Rebelión

Fuente: Investig’Action

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