O passado e o presente
Texto: Michel Goulart da Silva
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Cambiemos el sistema, no el clima!
Por Klimaforum09
22.12.2009 – Es necesario pagar la deuda ambiental y climática. No se deben promover y adoptar soluciones falsas, peligrosas y a corto plazo como la energía nuclear, los agrocombustibles, la compensación de emisiones, la captura y almacenamiento del dióxido de carbono, el biochar, la bioingeniería y el comercio de derechos de emisión. En lugar de ello, deberíamos llevar a cabo una transición plenamente sostenible, basada en recursos limpios, seguros y renovables y en la conservación de energía*
*Resumen*
Hay soluciones a la crisis del clima. Lo que necesitan los pueblos y el
planeta es una transición justa y sostenible de nuestras sociedades a un
modelo que garantice el derecho a la vida y la dignidad de todas las
personas, y entregue un planeta más fértil y vidas más plenas a las
generaciones presentes y futuras.
Nosotros, los pueblos, las comunidades y todas las organizaciones
participantes en Klimaforum09 en Copenhague, hacemos un llamado a todas las
personas, organizaciones, gobiernos e instituciones, incluidas las Naciones
Unidas, para que contribuyan a esta transición necesaria. Será un trabajo
difícil. La crisis actual reviste aspectos económicos, sociales,
ambientales, geopolíticos e ideológicos que se afectan y se fortalecen
mutuamente, y que potencian la crisis del clima. Por este motivo llamamos a
la acción urgente sobre el clima:
* Abandonar completamente los combustibles fósiles en los próximos 30 años,
que deben incluir hitos específicos para cada período quinquenal. Exigimos
una reducción inmediata en las emisiones de gases de efecto invernadero de
los países industrialiazos de, como mínimo, un 40% en comparación con los
niveles de 1990 para el año 2020.
* Reconocer, pagar y compensar la deuda climática por el consumo excesivo
del espacio atmosférico y los efectos negativos del cambio climático sobre
los pueblos y poblaciones afectados.
* Rechazar las falsas y peligrosas soluciones orientadas al mercado y
centradas en la tecnología que proponen muchas compañías transnacionales.
Entre ellas, la energía nuclear, los agrocombustibles, la captura y el
almacenamiento del carbono, los Mecanismos de Desarrollo Limpio, el biochar,
los cultivos transgénicos “climate ready”, la geoingeniería y la reducción
de emisiones a través de la deforestación y de la degradación de los bosques
(REDD) definida en la CMNUCC, que agravan los conflictos sociales y
medioambientales.
* Soluciones reales a la crisis climática basadas en el uso seguro, limpio,
renovable y sostenible de los recursos naturales, y la transición a la
soberanía alimentaria, energética, sobre la tierra y las aguas.
Por tanto exigimos que la CDP15 llegue a un acuerdo que inicie la
recuperación del equilibrio ambiental, social y económico del planeta con
medios que sean sostenibles e igualitarios ambiental, social y
económicamente, y que finalmente culmine en un tratado jurídicamente
vinculante.
Los impactos negativos del cambio climático causado por el hombre producen
graves violaciones de los derechos humanos. Las naciones tienen la
obligación de cooperar en el ámbito internacional para garantizar el respeto
de los derechos humanos en todo el mundo, de conformidad con la Carta de las
Naciones Unidas. Cualquier acuerdo específico sobre el cambio climático debe
entenderse en el contexto más amplio de lograr una transición sostenible de
nuestras sociedades.
Nosotros, los pueblos y organizaciones que participamos en Klimaforum09, nos
obligamos a proseguir con nuestro compromiso pleno y activo por esta
transición, que exige cambiar fundamentalmente las estructuras sociales,
políticas y económicas, y corregir las desigualdades e injusticias por
motivo de género, clase, raza, generación o grupo étnico.
Para ello hay que restaurar la soberanía democrática de nuestras comunidades
locales, como unidad social, política y económica básica. La propiedad, el
control y el acceso local y democrático de los recursos naturales forma la
base de un desarrollo significativo y sostenible de las comunidades, al
tiempo que reduce la emisión de gases de efecto invernadero. También son
necesarios acuerdos regionales e internacionales de cooperación más sólidos
para gestionar recursos comunes y compartidos, y una ONU más fuerte y
democrática.
Llamamos a todos los afectados, personas, movimientos sociales,
organizaciones culturales, políticas y económicas a que se unan a nosotros
en la construcción de un movimiento de movimientos fuerte y global, que
promueva las visiones y demandas de los pueblos en todos los niveles de la
sociedad. Juntos, podemos propiciar una transición mundial hacia un futuro
sostenible.
*Versión completa*
*Cambiemos el sistema, no el clima*
*Declaración de los pueblos en Klimaforum09*
*1. Preámbulo*
Hay soluciones a la crisis del clima. Lo que necesitan los pueblos y el
planeta es una transición justa y sostenible de nuestras sociedades a un
modelo que garantice el derecho a la vida y la dignidad de todas las
personas, y entregue un planeta más fértil y vidas más plenas a las
generaciones presentes y futuras. Una transición basada en los principios
democráticos de la solidaridad, en particular con los más vulnerables, la no
discriminación, la igualdad de género, la equidad y la sostenibilidad; que
reconozca que somos parte de la naturaleza, a la que amamos y respetamos.
Para solucionar la crisis del clima, sin embargo, es necesario despertar
conciencias y adoptar medidas decisivas según principios que respeten los
derechos. Las naciones tienen la obligación de cooperar en el ámbito
internacional para garantizar el respeto de los derechos humanos en todo el
mundo, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
Nosotros, los pueblos, las comunidades y todas las organizaciones
participantes en Klimaforum09 en Copenhague, hacemos un llamado a todas las
personas, organizaciones, gobiernos e instituciones, incluidas las Naciones
Unidas, para que contribuyan a esta transición necesaria. Será un trabajo
difícil. La crisis actual reviste aspectos económicos, sociales,
ambientales, geopolíticos e ideológicos que se afectan y se fortalecen
mutuamente, y que potencian la crisis del clima. Esta encrucijada de crisis
climática, energética, financiera, alimentaria e hídrica, entre otras, nos
empuja a unirnos y a transformar el sistema social y económico dominante y
la gobernanza mundial, que impide hallar las soluciones que exige la crisis
del clima. Por este motivo, es necesario un movimiento de base que actúe
urgentemente.
Es necesario pagar la deuda ambiental y climática. No se deben promover y
adoptar soluciones falsas, peligrosas y a corto plazo como la energía
nuclear, los agrocombustibles, la compensación de emisiones, la captura y
almacenamiento del dióxido de carbono, el biochar, la bioingeniería y el
comercio de derechos de emisión. En lugar de ello, deberíamos llevar a cabo
una transición plenamente sostenible, basada en recursos limpios, seguros y
renovables y en la conservación de energía. Celebramos las alianzas entre
los movimientos sociales y los diversos sectores, que representen a todos
los grupos de edad, géneros, orígenes étnicos, creencias, comunidades y
nacionalidades. Queremos dar forma a nuestro futuro construyendo un
movimiento popular sólido compuesto por jóvenes, mujeres, hombres,
trabajadores, campesinos, pescadores, pueblos indígenas, gente de color y
grupos sociales urbanos y rurales que sea capaz de actuar a todos los
niveles de la sociedad para paliar la degradación del medio ambiente y el
cambio climático. Instamos a un nuevo orden económico internacional y
apoyamos una Organización de las Naciones Unidas fuerte y democrática, por
oposición al G8, el G20 u otros grupos cerrados de países poderosos.
*2. El desafío, desde nuestro punto de vista:*
La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha alcanzado
ya niveles tan altos que el sistema climático se ha desequilibrado. La
concentración de CO2 y la temperatura del mundo han aumentado aceleradamente
en los últimos 50 años y subirán aun más rápido en las próximas décadas.
Esto se suma a multitud de desequilibrios ecológicos, cuyo impacto pone en
peligro las vidas y medios de subsistencia de los pueblos del mundo, y en
particular de las personas desfavorecidas y otros grupos vulnerables.
El desequilibrio del sistema climático da lugar a episodios extremos más
acusados y frecuentes de calor y lluvias, ciclones tropicales, huracanes y
tifones, inundaciones y sequías intensas, pérdida de biodiversidad,
corrimientos de tierras, aumento del nivel del mar, escasez de agua potable,
periodos vegetativos mas cortos, menor rendimiento, deterioro o pérdida de
tierras agrícolas, menor producción agrícola, pérdidas de ganado, extinción
de ecosistemas y agotamiento de los caladeros, entre otros. Estos fenómenos
dan lugar a crisis alimentarias, hambruna, enfermedades, muertes y
desplazamientos, así como a la desapareción de formas de vida sostenibles. A
esto se suma la introducción de los transgénicos, los monocultivos y la
industrialización de la agricultura, fuertemente promovida por empresas que
suponen una grave amenaza para la estabilidad y diversidad de los
ecosistemas. Además, esto acarrea la marginalización y el empobrecimiento de
los pequeños campesinos y socava su soberanía alimentaria. La agricultura
industrial tiene por objeto dar respuesta a la demanda mundial que procede
del consumo excesivo, en particular en los países del Norte, y no a las
necesidades básicas locales. Lo mismo puede decirse de las industrias
pesqueras modernas, la silvicultura intensiva y la minería, que destruyen
los ecosistemas, disminuyen la biodiversidad y arruinan la vida y los medios
de subsistencia de las comunidades locales.
Estas consecuencias del cambio climático, junto a la desigualdad social
creciente y las graves repercusiones en nuestro entorno común, ya están
devastando las vidas de millones de personas y comunidades locales. Ahora
bien, nosotros los pueblos no estamos dispuestos a aceptar que ese sea
nuestro destino. Por eso están surgiendo con rapidez movimientos populares
que están decididos a defender sus medios de vida y a luchar contra esas
fuerzas y las causas que nos han llevado por este camino suicida de
destrucción ambiental.
En Asia, África, Oriente Medio, Oceanía y América Central y del Sur, así
como la periferia de América del Norte y Europa, están surgiendo movimientos
populares para luchar contra la explotación de sus tierras por parte de
intereses extranjeros y retomar el control de sus propios recursos. Una
nueva forma de activismo ha revitalizado los movimientos ambientalistas y ha
dado lugar a una amplia variedad de protestas y acciones contra la minería,
las grandes presas, la deforestación, las centrales térmicas de carbón, la
navegación aérea y la construcción de nuevas carreteras, entre otras. Cada
vez hay mayor conciencia sobre la necesidad de cambiar profundamente el
actual paradigma económico. En los distintos movimientos están proliferando
formas de vida alternativas. Al mismo tiempo, la opinión pública se ha dado
cuenta de que los responsables políticos actuales no están dispuestos a
enfrentarse a la amenaza del cambio climático y de la degradación ambiental.
La llamada estrategia de crecimiento verde o crecimiento sostenible ha
resultado ser una excusa para perpetuar el mismo modelo básico de desarrollo
económico, que es una de las causas fundamentales de la destrucción
ambiental y la crisis climática.
*3. Las causas, desde nuestro punto de vista:*
La causa inmediata y principal del cambio climático producido por la mano
del hombre es una emisión sin precedentes de gases de efecto invernadero a
la atmósfera, originada por el incremento del consumo de combustibles
fósiles para la industria, el comercio, el transporte y fines militares, por
mencionar sólo algunas fuentes significativas. Otros inductores importantes
del cambio climático son la deforestación, las industrias extractivas, la
degradación forestal (con excepción de la agricultura itinerante sostenible
de los pueblos indígenas), la interrupción del ciclo del agua, el robo de
tierras para extender la agricultura industrial, el aumento de la producción
cárnica industrial y otros tipos de uso no sostenible de los recursos
naturales.
*Control y propiedad desiguales de los recursos*
Estas causas inmediatas son el resultado de un sistema económico mundial no
sostenible construido a partir de un acceso y un control desiguales a los
limitados recursos del planeta y a los beneficios que se derivan de su uso.
Este sistema se basa en la apropiación de tierras comunales locales,
nacionales y mundiales por parte de las élites locales y mundiales. Los tan
alabados avances en tecnología, en producción y en progreso humano son los
que en realidad han producido los desastres de desarrollo locales y
mundiales. Aún así, una élite mundial privilegiada sigue empeñada en un
consumo desmesurado y una producción irresponsable que busca solo el lucro,
mientras un gran porcentaje de la humanidad se ve sumido en la pobreza y
consume apenas lo necesario para la subsistencia y la supervivencia, o
incluso menos. Ésta es la situación no sólo en los países del Sur, sino
también en el Norte. Las empresas transnacionales más grandes del mundo, con
sede principalmente en los países del Norte y en paraísos fiscales, pero con
operaciones en todo el mundo, llevan mucho tiempo al frente de estos
excesos.
La competencia entre las transnacionales y los países ricos por los recursos
y por mayores cuotas de mercado, así como los acuerdos y tratados de
comercio, han llevado a una opresión neocolonial de los pueblos del Sur, a
los que se les han negado la propiedad y el control legítimos de sus
recursos. La Organización Mundial del Comercio, las instituciones
financieras internacionales, así como la Unión Europea y los Estados Unidos,
por medio de acuerdos bilaterales, están incrementando la privatización y la
mercantilización de los recursos públicos a la vez que intensifican el robo
de los recursos naturales a los países subdesarrollados y les imponen
condiciones que aumentan su dependencia.
*Corrientes de pensamiento imperantes y alternativas*
El modelo de desarrollo que promueven estas instituciones no es sólo
cuestión de “economía”. El paradigma económico imperante está directamente
relacionado con un sistema de pensamiento que se basa en una imagen del ser
humano como “ser económico”. Esta ideología la apoyan los grandes medios de
comunicación y las empresas de mercadotecnia que promueven el egoísmo, la
competencia, el consumo material y la acumulación ilimitada de riqueza
personal sin prestar atención a las consecuencias sociales y ecológicas de
tal comportamiento. Este sistema de pensamiento está íntimamente ligado a
las corrientes de patriarcado y paternalismo.
Si realmente queremos hacer frente a esta crisis, necesitamos entender que
la especie humana forma parte tanto de la naturaleza como de la sociedad, y
que no puede existir sin ellas. Por tanto, si queremos que la humanidad
sobreviva, tenemos que respetar la integridad de la Madre Tierra y tenemos
que esforzarnos por conseguir la armonía con la naturaleza y la paz dentro y
entre las culturas. Somos, al mismo tiempo, ciudadanos de diferentes países
y de un sólo mundo. Todos compartimos la responsabilidad por el bienestar
presente y futuro de la familia humana y de todos los demás seres vivos. El
espíritu de solidaridad humana y de parentesco con toda forma de vida se
refuerza si vivimos de acuerdo con el principio de “Uno entre muchos”.
*4. Una transición justa y sostenible*
Está claro que para solucionar la crisis del clima se requieren
transformaciones de gran alcance, que actualmente están excluidas del orden
del día de quienes diseñan las políticas en los gobiernos y en las
instituciones multilaterales. Los pueblos piden un cambio de sistema, no “lo
mismo de siempre”, ni el uso indiscriminado de apaños tecnológicos y
comerciales con los que los grandes intereses han establecido y limitado la
agenda climática.
Los movimientos populares no carecen de visiones alternativas para la
sociedad ni de pasos concretos que se deban tomar para acercarse a un futuro
sostenible a la vez que se abordan las crisis climática, hídrica, económica
y alimentaria. Dicha transición sostenible empezará con muchas iniciativas
diferentes. Algunos de los pasos hacia la transición sostenible son:
– Soberanía alimentaria y agricultura ecológica: Defender el derecho de los
pueblos, comunidades y países a establecer sus propios sistemas de
producción, incluyendo las políticas de agricultura, pesca, alimentación,
bosques y territorio que sean apropiadas para sus circunstancias desde un
punto de vista ecológico, social, económico y cultural. Se debe respetar y
garantizar el acceso de las personas, especialmente de las mujeres, al
control de los recursos productivos tales como la tierra, las semillas y el
agua. La producción agrícola debe basarse principalmente en conocimientos
locales, tecnologías apropiadas y técnicas sostenibles desde un punto de
vista ecológico que absorban el CO2, lo mantengan en los diferentes sistemas
nativos de plantación, capten y mantengan el agua y devuelvan al suelo más
nutrientes de los que se extrajeron . La producción agrícola y alimentaria
se debe centrar principalmente en satisfacer las necesidades locales,
fomentar el autoabastecimiento y promover el mercado laboral local, así como
en reducir el uso de recursos, los residuos y las emisiones de gases de
efecto invernadero a lo largo del proceso.
– Apropiación democrática y control de la economía: La reorganización de los
bienes de producción de la sociedad hacia formas más democráticas de
apropiación y gestión, con el fin de satisfacer las necesidades básicas de
las personas, tales como la creación de empleo, el acceso al agua, la
vivienda, la tierra, los sistemas sanitarios y educativos, la soberanía
alimentaria y la sostenibilidad ecológa. Las políticas públicas deben
garantizar que los sistemas financieros favorezcan los intereses públicos y
que canalicen los recursos para la transformación sostenible de la
industria, la agricultura y los servicios.
– Soberanía energética: Una reducción radical del consumo energético,
especialmente en los países injustamente enriquecidos, combinada con un
nuevo enfoque hacia fuentes de energía públicas y renovables, como la
energía solar, eólica, geotérmica, del oleaje y de las minicentrales
hidroeléctricas, así como el desarrollo de sistemas de distribución
eléctrica autosuficientes para garantizar el suministro de energía a las
comunidades, y la propiedad pública de la red eléctrica.
Planificación ecológica de las zonas urbanas y rurales: El objetivo es
reducir radicalmente el consumo de energía y recursos, y la cantidad de
residuos y contaminación, fomentando al mismo tiempo que se cubran las
necesidades básicas de los ciudadanos con medios locales. Una planificación
urbana y rural basada en los principios de la justicia social que ofrezca un
servicio igualitario a todo el mundo y reduzca la necesidad de transporte.
Promover los sistemas de transporte público, como sistemas ferroviarios
ligeros y de alta velocidad y carriles bici, para reducir de este modo la
necesidad de utilizar vehículos privados a motor y descongestionar las
carreteras, a la vez que se mejora la salud pública y se reduce el consumo
de energía.
– Instituciones educativas, científicas y culturales: Reorientar la
investigación pública y la educación para satisfacer las necesidades de la
población y el medio ambiente, en lugar de la tendencia actual que se limita
a desarrollar tecnologías privadas y lucrativas. La investigación y el
desarrollo debería ser, ante todo, un esfuerzo abierto y colaborativo por el
bien común de la humanidad . Se deberían eliminar las patentes sobre las
ideas y la tecnología. Se debería fomentar un intercambio justo de
tecnologías apropiadas, el conocimiento tradicional y las prácticas
indígenas innovadoras, así como el intercambio de ideas entre países.
– Poner fin al militarismo y a las guerras: El actual modelo de desarrollo
basado en los combustibles fósiles nos conduce a la violencia, la guerra y
los conflictos armados por el control de la energía, la tierra, el agua y
otros recursos naturales. Esto queda patente en la invasión y ocupación de
Iraq y Afganistán dirigidas por Estados Unidos y la militarización en todo
el mundo de aquellas regiones que poseen combustibles fósiles y otros
recursos naturales. Se está expulsando violentamente a campesinos y
comunidades indígenas de sus tierras para abrir paso a plantaciones de
agrocombustibles. Se han gastado billones de dólares en la industria
armamentística, despilfarrando ingentes recursos humanos y materiales que
deberían dedicarse a realizar una transición sostenible.
Dando pasos hacia adelante vamos aprendiendo. Estos pasos nos ayudarán a
convencer a la gran mayoría de la gente de que una transición sostenible
trae la promesa de una vida mejor y más plena. Los campos social, político,
económico y ambiental están íntimamente interrelacionados. Por tanto, una
estrategia coherente debería cubrirlos todos: esta es la idea central del
concepto de transición sostenible.
Un aspecto de este concepto es el reestablecimiento de las comunidades
locales en lugar del mercado global como unidad básica social, política y
económica. La cohesión social, la participación democrática, la rendición de
cuentas económica y la responsabilidad ecológica sólo se pueden alcanzar
asegurando que cada decisión se tome al nivel más básico que sea adecuado.
Ésta es una lección básica que hemos aprendido de las culturas étnicas y las
comunidades locales.
Un enfoque comunitario, por tanto, no contradice la necesidad de una
cooperación internacional extensiva. Por el contrario, requerirá alianzas
más firmes dentro y a través de las fronteras entre productores directos en
la agricultura, la silvicultura, la pesca y la industria. Las alianzas
reforzadas por la igualdad de género y por el reconocimiento y la
eliminación de las relaciones de poder injustas a todos los niveles. También
incluye la necesidad de acuerdos cooperativos regionales e internacionales
más fuertes para administrar los recursos comunes y compartidos, como los
recursos hídricos transfronterizos. Además, la cooperación internacional
promoverá el intercambio completo de ideas, tecnologías y conocimientos a
través de todas las fronteras, además de entrar en un diálogo abierto,
basado en el respeto mutuo entre las diferentes culturas.
*5. Vías de transición*
Muchas personas trabajan para crear una industria, agricultura, silvicultura
y pesca más sostenible, así como en el sector de las energías renovables.
Estas iniciativas dentro del sistema han desarrollado aún más las alianzas
con otros sectores de la sociedad, los sindicatos, los consumidores, la
población urbana, los profesores y los investigadores; todos ellos se
esfuerzan para alcanzar modos de vida más sostenibles.
*Naciones Unidas y la Conferencia de las Partes*
Debemos influir en las negociaciones sobre el Cambio Climático y la 15ª
Conferencia de las Partes (CDP15) de la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Las lecciones aprendidas de
rondas de negociaciones previas no son muy prometedoras. A pesar de los
planes de alto nivel de acción concertada iniciados en la Convención Marco
sobre el Cambio Climático de Río de Janeiro de 1992, y posteriormente en el
Protocolo de Kioto de 1997, los resultados son escasos y no se han
solucionado los problemas. De hecho, la situación ha empeorado, pues ha
habido muy poco progreso en los principios, objetivos y plazos de la
Convención y del Protocolo.
Los mismos intereses de las grandes empresas, que en gran medida son
responsables de la crisis del clima, parecen tener una influencia inmensa en
las políticas climáticas a escala nacional y mundial. Nos oponemos
firmemente a esta influencia antidemocrática de los lobbies en las actuales
negociaciones de la CDP. Al contrario, pedimos a los estados que pongan en
práctica mecanismos de evaluación para todas las políticas e instrumentos
políticos bajo la CMNUCC, para asegurar procesos inclusivos y deliberativos
multilaterales que reparen las desigualdades existentes, ya sean de género,
color, edad, discapacidad u otras formas de discriminación en las
negociaciones de la CDP. Exigimos que la CDP15 llegue a un acuerdo que
inicie la recuperación del equilibrio ambiental, social y económico del
planeta con medios que sean sostenibles e igualitarios ambiental, social y
económicamente, y que finalmente culmine en un tratado jurídicamente
vinculante.
*Nuestras exigencias*
Levantamos nuestra voz ante los líderes de la CMNUCC para postular las
exigencias y alternativas del pueblo.
1. Supresión de los combustibles fósiles: Pedimos una estrategia clara para
desmantelar la era de los combustibles fósiles en los próximos 30 años, que
deben incluir hitos específicos para cada período quinquenal. Exigimos una
reducción inmediata en las emisiones de gases de efecto invernadero de los
países industrialiazos de, como mínimo, un 40% en comparación con los
niveles de 1990 para el año 2020.
2. Reparaciones y compensación por la deuda climática y por los delitos
ambientales: Exigimos reparaciones plenas para los países del Sur y aquellos
empobrecidos por los estados del Norte, las corporaciones transnacionales y
por instituciones de paraísos fiscales. De este modo, afrontamos
parcialmente las injusticias históricas asociadas a la industrialización
desigual y el cambio climático, originado en el genocidio de naciones
indígenas, el tráfico transatlántico de esclavos, la era colonial y las
invasiones. Esto debe ir acompañado de una estrategia igualmente clara para
que los que se han enriquecido compensen a los pueblos empobrecidos por la
deuda climática, y más ampliamente por la deuda ecológica. Se debería
establecer un fondo global y democrático para dar un apoyo directo a las
víctimas del cambio climático. Los países desarrollados deben proporcionar
tecnologías nuevas, obligatorias, adecuadas, con financiación fiable y libre
de patentes para que se adapten mejor a impactos climáticos adversos y para
llevar a cabo reducciones de emisiones. Esto permitiría a los países en
desarrollo desempeñar un papel en la contención del cambio climático, al
mismo tiempo que se satisfacen las necesidades y aspiraciones de sus
poblaciones. Las instituciones financieras internacionales, las agencias
donantes y los mecanismos comerciales no deberían tener parte en las
reparaciones.
3. Una prohibición global inmediata de la deforestación de bosques primarios
y el inicio paralelo de un programa mundial ambicioso de plantación de
árboles basado en especies nativas de diversa índole en asociación con
pueblos indígenas y comunidades dependientes de los bosques. De forma
similar, una prohibición de métodos de pesca industrial a gran escala y una
vuelta a prácticas pesqueras principalmente de tipo local y sostenible. Por
último, una prohibición de la apropiación de la tierra por parte de
intereses extranjeros y la aceptación plena de la soberanía popular sobre
los recursos naturales.
4. Nos oponemos radicalmente a las falsas y peligrosas soluciones orientadas
al mercado y centradas en la tecnología que proponen muchas compañías
transnacionales. Entre ellas, la energía nuclear, los agrocombustibles, la
captura y el almacenamiento del carbono, los Mecanismos de Desarrollo
Limpio, el biochar, los cultivos transgénicos “climate ready”, la
geoingeniería y la reducción de emisiones a través de la deforestación y de
la degradación de los bosques (REDD) definida en la CMNUCC. Todas ellas no
hacen más que producir nuevas amenazas ambientales y no solucionan la crisis
del clima. Las compensaciones y el comercio del carbono también son
instrumentos falsos e injustos porque tratan un recurso mundial común, como
es la atmósfera, como un producto que puede poseerse y comercializarse.
Hasta ahora el sistema no ha mostrado ninguna ventaja y, al permitir a los
países ricos compensar la reducción de sus obligaciones, ha mantenido este
sistema injusto e insostenible.
5. Un impuesto equitativo sobre las emisiones de carbono: Exigimos un
impuesto equitativo sobre las emisiones de carbono en lugar del régimen de
cuotas comerciables carbono. Los ingresos obtenidos a través de dicho
impuesto deben devolverse a los pueblos de manera equitativa y una parte de
ellos debería utilizarse para compensar y para contribuir a financiar la
adaptación y a la mitigación. Sin embargo, esto no sustituye la reparación
de la ya acumulada deuda climática. Dicha compensación y financiación debe
ser incondicional y quedar fuera de los mecanismos de mercado y de las
instituciones financieras. Se debe fomentar la reducción de las emisiones
por medio de un impuesto sobre el carbono transparente y fuertemente
progresivo, y por medio de reglamentos específicos que eliminen
paulatinamente el uso de combustibles fósiles a la vez que promueven una
energía segura, limpia y renovable.
6. Instituciones multilaterales y empresas transnacionales: Las
instituciones económicas y financieras internacionales como la Organización
Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional,
los bancos de desarrollo regional, las instituciones donantes y los acuerdos
de comercio son injustos, no sostenibles y no rinden cuentas y habría que
sustituirlos por instituciones equitativas y democráticas que funcionen
dentro del marco de la Carta de las Naciones Unidas, que respeten la
soberanía popular sobre los recursos y promuevan la solidaridad entre los
pueblos y las naciones. También se debería crear un mecanismo que controle y
vigile estrechamente las operaciones de las empresas transnacionales.
Finalmente, nos comprometemos a trabajar activamente para llevar a cabo
estas transiciones sostenibles para nuestras sociedades dentro de las líneas
que impulsamos en esta Declaración.
*6. Un movimiento mundial para una transición sostenible*
Independientemente de los resultados de la Cumbre de Copenhague sobre el
Cambio Climático, hay una necesidad urgente de construir un movimiento
mundial de movimientos que trabajan a largo plazo en favor de una transición
sostenible para nuestras sociedades. A diferencia de las estructuras de
poder vigentes, este movimiento debe crecer en sentido ascendente. Lo que
necesitamos es una gran alianza de movimientos ambientales, sociales,
sindicales, agrícolas, de sociedad civil y otras partes alineadas que puedan
trabajar juntos en la lucha política diaria a escala local, nacional e
internacional. Esa alianza implica al mismo tiempo la creación de una nueva
mentalidad y nuevas formas de activismo social, y debe ser capaz no sólo de
reaccionar ante las prácticas no sostenibles, sino también de demostrar por
el ejemplo cómo puede funcionar una nueva economía sostenible.
Nosotros, los pueblos, comunidades y organizaciones sociales participantes
en Klimaforum09 estamos comprometidos a capitalizar los resultados logrados
en este foro para proseguir el desarrollo de un movimiento mundial de
movimientos.
Esta Declaración tiene por objeto servir de inspiración al desarrollo de ese
movimiento y marcar el rumbo que queremos seguir. Juntos, podemos propiciar
una transición mundial hacia un futuro sostenible. Únanse a nosotros.www.ecoportal.net
*Klimaforum09*
*Nota*
*Klimaforum09 es un evento abierto que se realiza de manera paralela a la
Cumbre Mundial de las Naciones Unidas sobre cambio climático que se realiza
en Copenhague, Dinamarca. Numerosas organizaciones participantes en el
evento suscribieron esta declaración de principios y de carácter
programática con el nombre: “Cambiemos el sistema, no el clima” que señala
que hay soluciones a la crisis del clima pero que se necesita “una
transición justa y sostenible” a un modelo que garantice el derecho a la
vida y la dignidad de todas las personas.*
Texto: Michel Goulart da Silva
Texto: Matias Turiaci - Historiador argentino
Texto: Maria Eduarda Furlanetto - estagiária de Jornalismo
Texto: Elaine Tavares