México - ¿Llegará la 4ta Transformación al 2022?

13 de Novembro de 2019, por Heinz Dieterich Stteffan


1. Militares aztecas y Faro externo
Los comentarios públicos de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sobre   eventuales pretensiones de golpe militar de generales del ejército; su negativa de participar en las trasnochadas alucinaciones de una socialdemocracia criolla fallida, que quiere formar “un frente de avanzada antineoliberal” en América Latina, “encabezado brillantemente” por el mandatario azteca y el presidente austral Alberto Fernández (Maduro dixit)  --alucinaciones trasnochadas, porque ningún gobierno socialdemócrata en el hemisferio tiene poder real, incluido el mexicano, que pende de un hilo de Donald Trump--; y su realista  reafirmación geopolítica de la vital  relación con Washington, sirven como faro en el actual caos político latinoamericano. Sin embargo, donde falta el faro de orientación estratégica y operativa es en la batalla por la sobrevivencia de la 4ta Transformación en México. Hay un preocupante número de frentes de guerra desatendidas, que hacen posible el colapso del proyecto para el 2022, salvo que se realicen cambios en la operatividad del proyecto. Mencionemos brevemente el problema estratégico de la 4ta Transformación, el tiempo objetivo, y tres debilidades particulares: el Partido, la formación de cuadros y la comunicación.

2. Humanismo vs. Planificación
Siendo el presidente un buen administrador y estratega, su proyecto de gobierno es sólido y viable. Donde surgen los problemas, es en la operacionalización. ¿Cómo se explica tal paradoja? La respuesta está en la principal premisa equivocada de planificación de la 4ta Transformación: el factor tiempo. El compromiso de AMLO, de realizar “un gobierno de 12 años en 6”, es objetivamente imposible y produce los errores de la ejecución, que generan fricciones políticas y sociales. La idea de poder quemar etapas de desarrollo nacional para dar el gran salto adelante, es común a casi todos los grandes transformadores humanistas, que sufren ante la injusticia social y pretenden remediarla de un solo golpe. Esa impaciencia justiciera, humanamente muy entendible, contradice una variable, que ningún ser humano puede cambiar: el tiempo objetivo de los procesos de la realidad. 

El tiempo es un vector fundamental de toda actividad humana, particularmente importante en la producción y la calidad del producto. A menor tiempo de producción corresponde, mutatis mutandis, una menor calidad del producto. Por eso, tratar de modernizar un país mediante un salto cualitativo, generalmente fracasa. La “Zafra de los diez millones” de Fidel en 1970, y el “Gran Salto Adelante” de Ma Zedong (Dà yuè jìn) en 1958-1961, son ejemplos históricos de esta contradicción entre la voluntad humanista del progreso transformador y el tiempo objetivo (la inercia) de la realidad. 

Respetando esa contradicción objetiva, convendría que el presidente aceptara, que su  compromiso de realizar “un gobierno de 12 años en 6”, es imposible de cumplir. Modificar los tiempos de implementación del programa de transición, aceptando la tiranía del tiempo objetivo y formar un equipo sucesor creíble, que en el 2024 pueda continuar la obra que AMLO inició, podría ser la mejor solución para este problema estructural.

3. Morena: un Partido inexistente
Si por Partido se entiende una organización que administra el poder político nacional en interacción con los ciudadanos y el Estado –como interfase—entonces, Morena no existe. Lo que sí existe es un aglomerado electoral paralizado en su evolución por las ambiciones de sus (ocho) líderes. Es un sistema feudal poliárquico sin Rey. Es decir, sin centro de gravitación que le dé jerarquía y orden. 
El parálisis del organismo es de tal magnitud, que a 16 meses (¡!) del triunfo electoral de Morena no ha sido capaz de auto-organizarse. Peor aún, ni siquiera tiene un registro de su identidad comunitaria. No sabe, quiénes son sus miembros. Y sin un registro confiable de sus miembros, no puede renovarse democráticamente a la dirección. Porque, sin conocimiento preciso del universo estadístico no puede haber representación democrática proporcional del liderazgo: ni por encuesta, ni por voto delegacional. 

4. Ineficiencia y laissez faire partidista
Parece, que no se fijarán responsabilidades (accountability) a nadie por esa asombrosa ineficiencia institucional, que ya permitió a la justicia burguesa determinar, lo que debería ser una prerrogativa de autodeterminación del Partido. Y todo este frustrante espectáculo de ineficiencia y ambición se desarrolla a apenas un año y medio de la crucial batalla de las elecciones de junio de 2021, donde Morena y el gobierno tienen que defender su permanencia en el poder. Objetivamente, es el momento de alistar y unificar todas las fuerzas afines a nivel nacional para triunfar. Pero, todo indica, que puede más la lucha por “el hueso” que el interés colectivo y estratégico nacional.   

5. ¿Cómo salvar al Titanic?
La advertencia de AMLO, de retirarse de Morena, no resuelve el problema. Al contrario, sirve como catalizador para los facciosos. Ante la emergencia del Partido, a AMLO le queda un solo recurso, que desde Alejandro Magno a Oliver Cromwell ha sido la ultima ratio regum (el último remedio) de todos los verdaderos líderes y transformadores: cortar el nudo gordiano e imponer la solución. Si AMLO no quiere hacerlo, se quedará sin el engranaje de poder estatal-cívico, que es necesario para ganar 2021. Queda poco tiempo para salvar al Titanic.

6. Formación morenista de cuadros 
El Instituto Nacional de Formación Política de Morena (INFP) fue creado en agosto del 2018 por el V Consejo Extraordinario del Partido, sobre una propuesta de Andrés Manuel López Obrador, ideada originalmente por el caricaturista Rafael Barajas, “el Fisgón”. 50% del financiamiento público que recibiría Morena en 2019, tanto a nivel federal como local, estaría a disposición del INFP: alrededor de 400 millones de pesos. La dirección fue encargada al autor de la idea, “El Fisgón”, junto con el historiador Pedro Miguel, el sociólogo John Ackerman y el escritor Paco Ignacio Taibo II. Según su blog, el INFP, quiere ser una “escuela de alto nivel político”, con un “aparato de difusión” propio y un trabajo urbi et orbi. La meta para el primer año de trabajo era formar diez mil cuadros en todos los municipios del país, producir conocimiento crítico sobre la situación nacional y proporcionar teoría política a la militancia. 

7. Formación de Izquierda y Derecha
A quince meses (¡!) de la decisión fundacional, el INFP no  ha realizado ningún trabajo de formación seria o sistemática de cuadros. Según la presidenta de Morena, Yeidckol Polensky, la responsabilidad del fracaso es de la dirección del Instituto: “No soy yo, son ellos que lo han hecho todo mal. Nada de lo que ellos plantean se apega al estatuto, de hecho, el propio INE les pide que se apeguen al estatuto porque es incongruente lo que están planteando”. Según “El Fisgón”, la parálisis del Instituto “no se debió a la ineptitud jurídica del organismo, sino a una evidente falta de voluntad política por parte de la presidencia del partido”. 

Mientras Morena estuvo perdiendo su tiempo en peleas cortesanas, pleitos mercantiles y mitos de la democracia burguesa liberal, la Coparmex lanzó su propio proyecto “Alternativas por México” 2019-2021, para formar liderazgos en 22 estados, con “6,600 ciudadanos participantes, 1,320 líderes potenciales, 440 líderes en formación, 220 líderes en acompañamiento y 110 agentes ciudadanos de cambio”. Si tienen algo de eficiencia empresarial, los gladiadores de la derecha le ganarán una vez más la batalla a los “reformadores” de la socialdemocracia criolla, cuyo nuevo lema “El Cambio es el Progresismo” demuestra, que no salen de sus burbujas ideológicas para entrar al mundo de la eficacia.

8. ¿Carlos Slim al rescate?
Después de quince meses de ensayo y error, es obvio que el INFP –al igual que antes la construcción de la UACM-- es un ensayo institucional fracasado y que no vale la pena gastar más tiempo y dinero en él. AMLO dispone, entonces, de dos opciones. Puede pedir al copiloto de la 4ta Transformación, Carlos Slim --quién sí sabe organizar la realidad-- que organice la formación de cuadros, proporcionándole al magnate el currículum y pagándole sus servicios. Al fin y al cabo, es un transformador empresarial. 

9. La formación curricular
La segunda opción consiste, en encargarle la tarea de formación política a los partidos de Morena, repartiéndoles fondos del INFP para los estudiantes y profesores, con tres controles fundamentales. Un currículum básico de siete horas de trabajo presencial, con los siguientes contenidos: 1. dos horas diarias de escucha y debate de las manañeras, para entender la realidad nacional y la macro política presidencial; 2. Gestión de política pública a nivel alcaldía, estado, federación (public management); 3. Normas jurídicas y contabilidad básica de instituciones públicas; 4. Democracia y ética pública; 5. Desarrollo de México: Liberales y Conservadores. 6. Patria y Globalización. 
Para garantizar la eficacia del programa, se hace exámenes externos cada tres meses y auditorias financieras. Donde no se cumple el programa, se cancelan los fondos. Las ventajas de un sistema de este tipo son múltiples: no se crea una nueva burocracia de illuminati; se aprovecha las estructuras y la función orgánica de los partidos políticos; y, como super estímulo material, se vincula la formación de cuadros con el supremo interés de los partidos y funcionarios: ganar las elecciones del 2021, para seguir  en el Jardín de Edén de la democracia burguesa.

10. Comunicación artesanal
Hay muchos otros frentes de la contienda, donde el gobierno opera con una especie de praxis artesanal frente a un adversario digital, probablemente por falta de cuadros adecuados. La comunicación es un ejemplo claro, donde se deja todo el campo de acción al opositor. No existen, por ejemplo, medios impresos relevantes en México, que reporten objetivamente sobre el proceso –ni hablar de apoyarlo-- pese a que reciben sabrosas dádivas del gobierno. Doble moral, que se manifiesta en los anuncios de color pagados. 
Peor es la situación en la televisión, que es decisiva en la batalla de las ideas. A las 09 horas de la mañana, al terminar las mañaneras, el gobierno deja de existir en la televisión. Y esta, con todo el tiempo de preparación necesaria, le arrebata la iniciativa informativa con sus programas tóxicos en las horas estelares de la noche. Cualquier ciudadano medianamente letrado se da cuenta de este dilema, pero el gobierno no actúa para contrarrestar el impacto opositor.

11. Golpe militar y Masas
La 4ta Transformación ha entrado en una nueva fase de lucha, que inevitablemente será más violenta que la primera. La razón básica consiste en que AMLO ha demostrado, que nadie está por encima de la ley y que él no va a claudicar en la implementación de su proyecto histórico. Las acciones del presidente generan reacciones de los intereses afectados, que utilizarán todos los medios de poder a su alcance, para detener el proceso de transición. La amenaza de un golpe militar es parte de esta contraofensiva. La respuesta del presidente, de que el pueblo no permitiría tal asonada, lamentablemente es sólo la mitad de la verdad. Las lecciones de los golpes militares en América Latina son muy claras. Para evitar un coup d´etat armado, un gobierno legítimo necesita al pueblo y a formaciones armadas, cuyo poder de fuego es igual o superior al de los golpistas. 
¡Esta es la única seguridad real, que tiene un gobierno transformador en la Patria Grande de hoy!